Siempre nos dijeron que no, siempre había que elevar una nota, siempre había que sacar la resolución, siempre había un empleado, o un directivo del IPV que ponía un durmiente en la rueda.
La municipalidad siempre utilizó el mismo argumento, no podemos intervenir porque eso es del IPV, así que si se podía hacer una plaza, pero no se podían poner escaleras de emergencia. Recuerdo que una vez fueron del IPV a querer colocar calefactores en el palier, y los que habitábamos el edificio nos negamos por temor a que se incendiara y no poder salir de los departamentos.
Todo eso hoy volvió a salir a la luz, hoy una vez más el miedo se apoderó de todos los que viven ahí, porque una vez más comprobaron que si se inicia un incendio en la planta baja, no hay forma de escapar, hoy alguien saltó por una ventana que tampoco permite salir a una persona normal porque el diseño de banderola convierte a ese departamento en una cárcel, están dadas todas las condiciones para morir quemado, pero claro ningún funcionario vive ahí, y los que diseñaron esos departamentos viven a 3000 kilómetros de la provincia, porque solo un idiota puede construir una cosa así en medio de la nada.
Hoy salió de debajo de la alfombra toda esta basura que se acumuló desde 1990 a la fecha.
Que hay gente que vive en peligro permanente, que no hay mantenimiento de los edificios, que los propios habitantes los dejan como se los entregaron y otros los cuidan como lo que son, sus viviendas. Los edificios de chacra II y IV son trampas mortales desde el momento en que los entregaron, pero la necesidad de una vivienda hizo también, que nadie se tomara el trabajo de reclamar ese elemento tan simple como puede ser una escalera de incendio, pero que hoy quedó demostrado que puede salvar no una sino varias vidas porque hay 18 personas internadas, entre ellos bomberos y policías intoxicados con humo, lo que también deja claro que no cuentan con los elementos básicos de seguridad.
Tampoco había ambulancias del hospital porque no funciona ninguna de las que tienen, solo una prestada por la Municipalidad de Rio Grande, una, si leyó bien, una ambulancia para trasladar 18 personas.
Son muchas cosas juntas, es mucha improvisación, es la nada de gestión, es la política fenicia de navegar en la niebla y cuando esta se despeja estrellarse contra la realidad como hoy, cuando veo a personas gritar desesperadas dentro de un edificio que se quema, cuando veo policías intoxicados sacando chicos de la humareda, cuando veo romperse la escalera del camión de bomberos y una mujer colgando de la mano de un bombero, cuando veo la impotencia de los vecinos que no pueden hacer nada, cuando veo a un joven saltar porque por su tamaño pudo salir por la ventana, cuando veo romper los vidrios de las ventanas para poder respirar.
Debo haber inventado insultos para todos los que pasaron y jamás se tomaron el trabajo de aportar una idea, y no me importan los nombres, desde el pedido de los consorcios, hasta los que curraron decorando los edificios con maderitas que nos costaron millones de pesos, lo cierto es que la realidad es esta, y hoy una vez más sentí miedo, porque ahí al lado del edificio que se incendió también estaba la madre de mi hija, mi hija y mi nieto y lo deje para el final, porque esto no debería ser personal y los que se negaron a formar los consorcios, o alquilaron esos departamentos porque se jubilaron y se fueron, los que decían que eran palomares pero los alquilaron, todos somos un poco responsables de esto que pudo haber sido una tragedia.
Ahora no sirve llorar sobre la leche derramada, hay que solucionar el problema, hay que trabajar, hay que dejar de hablar y hacer, hay que dejar de cobrar y cumplir con la tarea para la que fueron electos, designados o como sea.
Esta es la realidad, esta es la situación, no hay mucho más para decir porque entraría en el terreno del agravio y esa no es la idea, sino poner en palabras una sensación que hoy tuvieron muchos, el abandono.
Armando Cabral
