Hubo nerviosismo en el mercado. Con un dólar al rojo vivo, hasta los clásicos «arbolitos» que todos los días circulan por la city porteña prefirieron aplicar el lema «wait and see» y evitar el cierre de operaciones ante la altísima volatilidad que se adueñó del billete verde oficial y paralelo. Todo un símbolo de la incertidumbre que, como una nube, cubrió al mercado cambiario.
Pero, más allá de cuánto mueva el circuito del blue y de otro tipo de polémicas, lo cierto es que el fuerte salto que experimentó el dólar en las últimas dos jornadas mutó el presente y el futuro de diversos sectores de actividad que son clave para la economía.
No es para menos, con un tipo de cambio que se subió a un rally alcista como no se veía desde el fin de la convertibilidad, el juego de las expectativas pasó a dominar la agenda de aquellas ramas de actividad fuertemente atadas al valor del dólar.
Así las cosas, rubros como el agro, inmobiliario, automotriz, turismo y tecnológico, cerraron la jornada del martes con «una Argentina» y concluyeron el día jueves con un país muy diferente, de la mano de la abrupta devaluación.
Y en ese delicado juego de las expectativas se centra todo: no saber si el tipo de cambio seguirá en alza, si la brecha entre el blue y el oficial se achicará o, por el contrario, se ampliará aun más.
También, desconocer si esta fuerte aceleración del billete verde luego no será compensada con alguna baja eventual por parte del BCRA para quitarle previsibilidad al movimiento de la moneda, marcan a fuego a estas actividades que, si algo están padeciendo hoy, es la incertidumbre cambiaria.
«El Gobierno ahora necesita desactivar esas expectativas devaluatorias para que el blue no siga creciendo y para quitarle presión a las reservas. Caso contrario, se puede entrar en una carrera de precios, salarios y tipo de cambio que puede pegarle muy fuerte al ritmo de actividad», alertó Mariano Lamothe, economista de la consultora Abeceb.
Frente a esta creciente incertidumbre, así es el escenario que deben enfrentar cinco ramas de actividad clave y cuya «agenda» está fuertemente vinculada con la evolución de la divisa estadounidense:
1. Industria automotriz
Es un sector estratégico, dado que hace años viene explicando más de la mitad del crecimiento fabril del país.
El punto central es que es una industria fuertemente expuesta al «humor» del dólar. No es para menos: en 2013, 6 de cada 10 autos 0Km vendidos en la Argentina fueron traídos de afuera.
Si a eso se suma que los vehículos nacionales tienen un 70% de componentes y piezas fabricadas en el exterior, entonces se puede inferir que, de los 955.000 autos patentados el año pasado, el factor «importado» equivalió a unas 843.000 unidades.
Así es como la suba del dólar complicó aun más el escenario de por sí difícil que enfrentan las automotrices, dado que recién están asimilando el golpe que supuso la irrupción del impuestazo a las unidades de alta gama y el pedido de achicamiento de la «factura» de importaciones, con bajas de hasta el 27,5%
Según fuentes del sector, en estos últimos días, terminales y concesionarios decidieron o bien no entregar unidades o retirarlas de la venta, ya que no pueden arriesgarse a facturar un 0Km a un dólar que al día siguiente puede quedar «viejo».
«Es imposible hacer previsiones. Es un escenario muy complicado y tenemos que ver qué pasa minuto a minuto. Ni siquiera podemos pensar en reordenar los productos para adaptarlos al nuevo contexto, en sumar versiones más económicas, porque con este dólar son cada vez más los autos que sienten el golpe», sostuvo un importante directivo de una compañía europea.
En diálogo con iProfesional, Gonzalo Dalmasso, economista de Abeceb, señaló que «hasta hace unos días manteníamos una proyección de suba de precios en pesos promedio del 25% para todo el año. Pero esta aceleración del dólar es probable que impulse a los valores aun más hacia arriba».
Paralelamente, consideró que «si se llegara a contener el alza de costos, esto podría redundar en una mejora en las exportaciones, pero a costa de haber deprimido el mercado interno», que podría bajar más del 10% en relación con 2013.
2. Campo
El valor del dólar es clave para el agro y para el Gobierno, dado que si los sojeros consideran que el tipo de cambio no les es favorable, entonces más productores serán reticentes a desprenderse de la mercadería -que funciona como un resguardo de valor-. De este modo, la «lluvia verde» podría demorarse más de lo debido.
Para el Gobierno serían malas noticias, dado que está poniendo todas sus fichas en tratar de «pasar el verano» con un plan «by-pass» que contempla distintas medidas tributarias y cambiarias, y así llegar con algo de oxígeno a marzo, época en la que irrumpen con más fuerza los sojadólares.
La estimación es que el valor de la cosecha exportable, según Abeceb, se ubique en los u$s25.000 millones. Y la celeridad con que los sojeros se desprendan del stock será clave para ayudar a cortar la sangría de reservas.
La gran pregunta, entonces, es si esta avanzada del tipo de cambio comienza a mejorar la ecuación para el campo y si alentará la liquidación de la venta de soja en los próximos meses.
El ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, hizo de vocero oficial al asegurar ayer que «la devaluación ha generado en casi todas las economías vinculadas a la exportación un clima de mayor tranquilidad porque efectivamente oxigena el sistema en términos de retribución y de valoración económica».
Sin embargo, representantes del campo se mostraron sumamente cautos.
En diálogo con iProfesional, Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), aseguró que «devaluar por sí sólo no alcanza. Si esto no está acompañado por una estrategia integral, y si no hay certezas de que los costos no se dispararán, entonces para marzo se podrán haber licuado los beneficios del nuevo dólar», disparó.
El experto hizo hincapié en los costos de los insumos, que no sólo están atados a la evolución del billete verde, sino que también se mueven en función de las expectativas.
«Los proveedores del agro están tomando un tipo de cambio intermedio entre el blue y el oficial y hoy nadie sabe a qué valor podrán recomponer stocks. Tememos que haya un desabastecimiento que complicaría al agro», alertó el analista, quien recalcó que «si el alza del dólar va a los precios de los insumos, entonces esta devaluación no habrá sido buen negocio para el agro. Y, llegado el caso, los productores retendrán producción», completó.
3. Sector inmobiliario
Viene siendo uno de los rubros más castigados desde la implementación del cepo cambiario, dado que se trata de una actividad que siempre «descansó» sobre el billete verde.
Germán Gómez Picasso, director de la consultora Reporte Inmobiliario, indicó que, frente a una fuerte suba del dólar, «se espera que los inmuebles registren algún descenso en términos de esa moneda».
Cabe destacar que el año pasado, la devaluación oficial fue de poco más del 30%, en tanto que los precios -tanto de unidades nuevas como de las usadas en Capital Federal- registraron una baja promedio del 7%, es decir, sustancialmente menor.
«A partir de ahora, por el salto de la divisa, la caída del metro cuadrado debería ser un poco más marcada, pero no hay que esperar mucho. La oferta está algo inflexible a la baja de precios», agregó Gómez Picasso.
El problema, claro, es que la baja en dólares de las cotizaciones se verá más que compensada por el hecho de que los compradores que se acercan con pesos en la mano deben convalidar valores cercanos al del paralelo.
El dato clave es que, según estadísticas del Gobierno porteño, el año pasado se necesitó el equivalente de casi 70 sueldos para poder acceder a una unidad usada de dos ambientes, un 50% más que en 2011. Y se espera que, con una caída de los ingresos en términos de dólares, la ecuación este año sea más desventajosa todavía.
Como contrapartida, según Gómez Picasso, los proyectos que no saldrán tan golpeados por la coyuntura cambiaria serían las obras en boca de pozo y en pesos, dado que en ese caso se aplica un ajuste por inflación para cubrir subas de materiales y mano de obra, insumos que se moverían por debajo del ritmo devaluatorio.
Sin embargo, la proyección que trazan los expertos para el sector inmobiliario de cara a los próximos meses, no es alentadora: «El mercado tendrá un año similar al 2013, con muy poco movimiento».
4. Electrónica para consumo
El rubro de la electrónica es uno de los más dinámicos de la economía. De hecho, el año pasado, el sector creció 1,4% frente a un consumo que, en general, bajó un 2%, según datos de la CAME. Además, este 2014 es clave para la actividad, dado que se viene el mundial de Fútbol de Brasil.
Sin embargo, el arranque luce definitivamente complejo: al «cerrojo» que le impuso la ministra de Industria, Débora Giorgi, a los ensambladores de Tierra del Fuego -obligados a achicar sus importaciones en un 20% hasta marzo-, se sumó la devaluación que hace más caros insumos y productos terminados en moneda nacional.
El punto central es que prácticamente el 100% de la electrónica que se consume en la Argentina es importada, dado que son mínimos los procesos productivos desarrollados en el país.
«Se pararon las ventas de insumos y de equipos. Esta semana casi ninguna empresa quiso cerrar operaciones. No saben qué precio ponerle a sus productos, porque lógicamente nadie conoce a cuánto va a estar el dólar la semana próxima. Es un enorme riesgo comercializar ahora y el mercado está a la defensiva», aseguró a este medio un alto directivo de una cámara sectorial de primera línea.
Acto seguido, advirtió que «lógicamente todo esto va a terminar recayendo en los precios, porque es difícil para una empresa absorber parte de la devaluación en un contexto inflacionario. Por eso, para diciembre próximo no sería raro ver artículos electrónicos un 40% o 50% más caros en pesos que un año atrás».
En la misma línea, un representante de uno de los distribuidores autorizados de la marca Apple en la Argentina, advirtió a este medio que «de acá a los próximos 90 días se van a producir ajustes en los precios al público».
5. Turismo
Si hubo un rubro castigado por la devaluación, ése fue el turismo. No es para menos: en diciembre el Gobierno elevó el recargo al 35% y, con la abrupta devaluación le aplicó otra gran estocada.
Así, la contratación de un paquete o aéreo al exterior ya «cotiza» más de un 110% por encima de los niveles de enero de 2013, frente a salarios que crecieron un 24% promedio en el último año.
Esto generó una caída en el nivel de gastos con tarjetas por parte de argentinos en el exterior, que se derrumbaron un 50% en apenas dos meses y medio, tal como consignara iProfesional.
En diálogo con este medio, Tomás Ryan, ex presidente de la Asociación Argentina de Viajes y Turismo (Aaavyt), aseguró que «con este salto que está pegando el dólar, va a haber una retracción muy importante en el nivel de ventas de paquetes y aéreos de cara a Semana Santa y vacaciones de invierno», dos fechas claves para las agencias post verano.
«Aquellos que ya habían adelantado compras saldrán y se deberán resignar a un tipo de cambio más elevado. Pero muchos que no habían definido la operación, van a estar más complicados», disparó.
La suba del dólar tendrá una fuerte influencia en los precios. Mientras que algunas agencias ayer suspendieron la venta de paquetes ante la incertidumbre cambiaria, otras ajustaron los valores con la mayor celeridad posible.
Así, un plan para viajar en familia durante diez días a Disney -con hospedaje en un hotel tres estrellas y sin comidas- el miércoles cotizaba a $110.000. Sin embargo, el jueves por la tarde ya se había encarecido $11.000, para valer $121.000.
Cabe destacar que en 2013, esta actividad le «succionó» al BCRA reservas por un total de u$s7.000 millones.
Pero, con esta nueva política cambiaria, los economistas prevén una fuerte contracción del rojo.
Por el momento, hay consenso de que la merma será del 30%, cifra que -de confirmarse- al BCRA le significaría este año tener que resignar u$s2.000 millones menos.
En diálogo con iProfesional, Andrés Méndez, de AMF Consultores, destacó que «ya en enero hay menos argentinos viajando. Pero a medida que pase el año, cuando ya hayan regresado aquellos turistas que tenían contratados paquetes de antemano, la caída va a ser mucho más notoria».
Así las cosas, a menos de un mes de haber arrancado el 2014, cinco sectores influyentes de la economía enfrentan un nuevo y complejo escenario. Variables como el ritmo de la devaluación oficial, la brecha respecto al blue y la presión inflacionaria determinarán cuáles saldrán más golpeados y cuáles habrán podido capear el temporal.
Fuente Iprofesional
