El concepto de adicción se refiere a un proceso crónico y de muy larga evolución. Mientras tanto, en la actualidad debemos prestar atención especialmente al “consumo recreativo de sustancias”, por el que muchas personas de diferentes edades, jóvenes y adultos de ambos sexos y de todas las clases sociales y educativas sin diferencias, consumen sustancias de maneras muy diversas, semanal o mensualmente de manera recreativa y sin alterar su vida cotidiana. En estos casos, sin embargo, es muy frecuente que se produzcan situaciones de “atracón”, lo que significa el abuso de sustancias en grandes cantidades y en poco tiempo. Esto también se acompaña de un crecimiento alarmante del policonsumo de sustancias tóxicas, especialmente en los adolescentes.
Los jóvenes ingieren durante las “previas” y los fines de semana grandes volúmenes de bebidas alcohólicas, en la modalidad de “atracón”. Comienza en edades precoces con un marcado aumento (13 a 25 años), siendo que las bebidas que elijen tienen altos niveles de alcohol etílico como el fernet, vodka o ron, mezclándolos a su vez con gaseosas cola o las mal llamadas bebidas energizantes, que poseen altas concentraciones de cafeína.
Así se retarda la somnolencia y las ganas de dormir para mantenerse despiertos más tiempo, siendo entonces más horas las que están expuestos a los abusos de sustancias. La mayoría de los jóvenes que consumen marihuana u otras drogas ilegales dicen haberlas probado por primera vez bajo efectos del alcohol, o haber sido adictos a la nicotina por consumo de tabaco en forma diaria desde la adolescencia. Esta situación produce un incremento de vulnerabilidades hacia los policonsumos del adolescente. El consumo de tabaco aparentemente se ha estabilizado dentro de la población juvenil, ya que muchos jóvenes tienen conocimientos muy claros sobre los riesgos que genera, pero desconocen los efectos de otras sustancias o los minimizan.
Efectos del consumo de sustancias en el rendimiento deportivo
El inicio del consumo de sustancias adictivas a edades tempranas durante la adolescencia afecta zonas frontales del cerebro absolutamente esenciales para el desarrollo de las llamadas funciones “ejecutivas”. Son condimentos imprescindibles para la inclusión social y muy útiles en el desempeño deportivo. A su vez, muchas de las sustancias adictivas disminuyen niveles de testosterona (hormona masculina) -pudiendo repercutir en el crecimiento y desarrollo-, alteran en forma negativa la composición corporal del deportista (disminuyendo masa muscular y aumentando tejido graso), predisponen a la deshidratación, y alternan la absorción de vitaminas y minerales postergando y afectando la recuperación post esfuerzo.
Secuelas que puede traer una adicción
El consumo de sustancias tóxicas desde edades tempranas (13 o 14 años) determina vulnerabilidades que predisponen a involucrarse en procesos de policonsumo antes de los 25 años. Por ende, estaríamos frente a una secuela muy importante, donde el individuo se vuelve progresivamente más endeble frente a las drogas y puede ser que pierda patrones de convivencia, llegando incluso a delinquir a fin de concretar su meta, que es el consumo.
Por otra parte, afecta al cerebro de distintas formas. También son muy frecuentes los problemas gastrointestinales, especialmente el alcohol con impacto en el hígado. El consumo intenso y prolongado de alcohol aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de esófago, boca, garganta, cuerdas vocales, estómago, hígado y páncreas. Ciertas bebidas alcohólicas, especialmente la cerveza, pueden aumentar el riesgo de cáncer de colon y recto. La marihuana predispone a cáncer testicular, entre otros. Varias investigaciones han demostrado que el uso moderado o intenso de alcohol o marihuana disminuye el número y movilidad de los espermatozoides. De la misma forma, altera los óvulos en la mujer, pudiendo predisponer a problemas reproductivos (marihuana, alcohol). En el corazón, se pueden producir consecuencias como el incremento del riesgo de hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, cardiopatía isquémica, ACV. Además, el consumo podría generar bronquitis, enfisemas, asma y cáncer.
Prevención de las adicciones
La prevención no pasa por despenalizar o no las drogas. Es un problema más profundo de educación a la sociedad, a todo nivel. Padres, clubes, colegios, profesionales de la salud, medios de comunicación. Deberíamos comprometernos a promover una sociedad diferente donde se retorne a los valores auténticos. Por ello, es importante tratar de informar con mensajes claros y no distorsionados como se ve muchas veces en los que fomentan el placer y la satisfacción rápida como meta, el consumismo o el sentirse bien rápido y a cualquier precio.
Habría que dividir la prevención en primaria, secundaria y terciaria. Dentro de la “prevención primaria”, debemos evitar el contacto con sustancias tóxicas. Desde la infancia, en la casa, el colegio y los clubes, debemos brindarles alimentos que les aporten nutrientes, promover la actividad física adecuada y estimular a obtener logros por medio del esfuerzo y no buscando soluciones rápidas o mágicas que escapan a la dedicación y perseverancia.
En la “prevención secundaria”, cuando ya hubo contacto y queremos modificar esta situación, el deporte es una herramienta muy útil. Por un lado, aumenta neurotransmisores que generan gratificación, dando bienestar. Desde otro punto, también los ordena para seguir objetivos o metas, ya sean personales o grupales. Por ende, sería interesante que en los colegios y/o en los barrios todos los chicos tengan oportunidad de realizar deportes, sobre todo grupales. El rugby es un deporte que tiene ciertos rituales y que genera fuertes y sólidos vínculos que perduran en el tiempo, con un marcado compromiso con uno mismo y con el compañero.
En Rosario, hay instituciones muy serias con buenos resultados. Una de ellas, que he tenido la oportunidad de conocer, es AVCD, cuyo director es el Dr. Gustavo de Vega, con quien tuve la oportunidad de realizar un trabajo sobre un grupo de jugadores de rugby de un club de la ciudad.
Por último, en la “prevención terciaria”, ingresamos en una fase de tratamiento y rehabilitación de los adictos y/o tratamiento de las secuelas producidas con un equipo multidisciplinario en centros especializados.
*Médica clínica, orientada al deporte y prevención de adicciones.
Fuente: Suplemento Ñandú Nº55 (URR – La Capital)
