Lo primero que me llamó la atención es que, allí, no hay picadas ni diurnas ni nocturnas, no hay basura en las calles, las plazas están impecables, el transito es ordenado, aunque seguramente se podría mejorar, los edificios antiguos, (ver fotos), están perfectamente restaurados, cuidados y de esta manera hacen real eso de cuidar el patrimonio histórico, esos edificios no se tocan y en muchos funcionan locales comerciales, como restaurantes o tiendas de todo tipo.
No hay lomos de burro en ningún lugar de la ciudad, la tolerancia al alcohol es cero, nada, un control de alcoholemia con una copa de vino encima es causal para el retiro de carné por 6 meses, y la reincidencia, con dos años y así sucesivamente, pasaron de permitir hasta 0,3% de alcohol en sangre a nada y no hay quejas, ni multas pagadas en cuotas, ni cosa que se le parezca y la ley se cumple.
Algo más para remarcar, la atención a quienes llegamos a esta ciudad, desde la persona que hace las limpieza de un supermercado hasta el personal de seguridad, tienen la mejor predisposición, no atienden masticando chicle, todos saludan al ingresar y al salir de un local, todo el mundo ayuda a llegar a donde queremos ir, lo mismo los mozos, fuerzas de seguridad, todos, todos quieren que volvamos.
Y aquí lo importante de todo esto porque quizá, hasta suene superficial contar estas cosas, pero solo con ir a Punta Arenas uno se da cuenta lo mal que estamos en Argentina, el daño que le ha producido a la economía de nuestro país Cristina Fernandez, Moreno y todos ellos juntos.
Algunos datos de tres días de estadía en Punta Arenas.
Una de la empresas que se fue de nuestro país, gracias al cierre de las importaciones, fue Falabella, bien, en un solo local de la Zona Franca, esta empresa da trabajo a 120 personas.
En tres días pasaron por la este lugar más de 2000 argentinos, el gasto promedio, según las consultas que hicimos en distintos comercios, osciló entre los 5000 y 8000 pesos argentinos, solo en compras, a eso hay que agregarle, hospedaje y comidas.
El cambio es el siguiente 100 pesos argentinos equivalen a 60 mil chilenos, pero si se paga con débito, aumenta a 90 mil, entonces tenemos que por ejemplo, un cámara fotográfica Cannon con tarjeta de memoria, trípode y un lente, cuesta 6000 pesos menos que en Rio Grande.
Pero hay más, el cierre de importaciones en Argentina, que no solo nos priva de miles de elementos que jamás se produjeron, ni se producen ni se van a producir, también nos priva de la generación de empleo, y de acceder cuestiones tan básicas como ropa de buena calidad, al 70% menos, que la ropa de la salada que se vende en Tierra del Fuego, el calzado, perfumería, mantelería y hablo de productos de buena calidad, para los que saben, sabanas de 600 hilos, cubiertas de vehículos, repuestos para todas las marcas, llantas, menos de 50% de que se pagan aquí, todo es más barato y de una calidad muy superior.
Pero este no es el problema, ya sabíamos que en los comercios en esta ciudad, Rio Grande tienen ganancias siderales, y digo siderales porque no me atrevo a decir cuánto, pero si tengo claro que la calidad de lo que aquí se vende es mucho pero que la que se consigue en Chile, a lo que voy es que en Rio Grande se vende mucha ropa de segunda selección, o de tercera y lo más malo que se pueda conseguir en zona franca, es mejor que lo que compramos aquí.
Esto está directamente relacionado con la política económica, ya no de la isla, sino de un país, en cual su gobierno pensó que cerrando la importación como se hizo, se iba a generar mayor, producción, mejor calidad y más empleo, ni no ocurrió ninguna de las tres cosas.
Con el cierre de las importaciones, se perdieron miles de productos que aquí no se producen, se perdieron miles de empleos por las empresas que se fueron y no precisamente porque importaban televisores, computadoras o celulares, ese es el relato, la realidad es que desde empresas de alimentación, hasta proveedoras del petróleo, como maquinas, agrícolas, o vestimenta, o laboratorios de medicamentos que utilizan insumos importados, dejaron a miles de personas sin trabajo.
Ir a Punta Arenas, muestra mucho más que la avidez de los argentinos por comprar electrónicos, allí compran, ropa, calzado, mantelería, juguetes, bebidas, cámaras fotográficas, televisores, que aun declarándolos en la Aduana, cuentan hasta un 40 % menos que en Rio Grande o Ushuaia, el shopin de Punta Arenas, no tiene nada que envidiarle al Palermo Shoping. Entonces lo que deberíamos analizar es ¿los argentinos compran allí porque es mas barato?, o porque la calidad es superior, la atención es inmejorable, y además es mas barato.
Cualquiera que vaya y pase dos o tres días comprobará que esto es mucho más que ir de compras, es ir a un país donde el crecimiento no es un cuento, donde nadie habla de inflación, donde no hay dólares, la seguridad existe, y aunque seguramente debe haber miles de cosas que no funcionan, como aquí, aun así, la sensación es la de estar un lugar al que, al menos a mí, me dan ganas de volver.
Armando Cabral.
