Los riograndenses perdieron un símbolo de su historia, pero a ningún integrante de la dirigencia política, ni aun aquellos que se llenaron la boca de promesas, incluso los que que hoy se presentan como candidatos y antes ocupaban otros cargos, hicieron nada por recuperar este monumento histórico nacional, porque habría que creerles ahora que van a hacer algo, es una prueba irrefutable de la desidia, no solo de la dirigencia, sino de la sociedad en su conjunto. Son esas demostraciones de anestesia que nadie puede negar.
Pese a los reclamos del Centro de Antiguos pobladores nada se hizo y los pedazos en que fue cortado ya ni se sabe donde esta, Rio Grande perdió definitivamente su símbolo distintivo.
