Hacerse cargo

Viern 21/06/13 12:01 hs.-Altos funcionarios del Gobierno nacional parecen desconocer en sus dichos que hace 10 años que están en el poder y que es una irresponsabilidad considerar los errores propios como si fueran ajenos.

Por estos días, el responsable del Ministerio de Agricultura de la Nación, Norberto Yauhar, cargó contra los supermercadistas, acusándolos de practicar remarcaciones descomunales, muy superiores a las que se estilan en Europa, con el indisimulado afán de responsabilizar a alguien por los corrosivos efectos de la inflación. Se alineaba así el ministro con su par Florencio Randazzo, titular de Transporte, quien achacó el choque de trenes en Castelar a años de abandono del sistema ferroviario.
No es novedosa esta práctica de responsabilizar a otros por la pesada herencia recibida, frase esta última que parece haber sido patentada a orillas del Río de la Plata y bien podría ameritar una lectura capciosamente exacta: si las cosas no nos salen –parecen decir los funcionarios de marras– es porque se trata de una empresa superior a nuestras escasas competencias. Y quizás otros podrían hacer mejor lo que a nosotros no se nos da muy bien.
Alguna vez sentenció un presidente estadounidense que se podía engañar a todos por un tiempo y a algunos todo el tiempo, pero no se podía engañar a todos todo el tiempo. El recurso de encontrar culpables para la propia ineficiencia ha comenzado a desnudar su limitado alcance, ante los resultados de gestión que pueden observarse cuando se pasa revista a los logros de la administración kirchnerista.
En un amplio abanico que va desde los ferrocarriles a Aerolíneas Argentinas, pasando por la distribución de energía o YPF, sin olvidar a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), cada uno de los avances del Gobierno sobre cuestiones específicas ha redundado en un notorio fracaso, cuando no en un fuerte retroceso y empeoramiento del estado de cosas.
Lo antedicho podría implicar una respuesta a los dichos de Yauhar, cuando asevera que nuestros supermercadistas no aplican márgenes de ganancias europeos: es que nuestros ministros y funcionarios, en general, tampoco lucen demasiado europeos. Y practican, sin disimulo, el arte de dispararse a los pies en público.
No de otra manera podría entenderse la constante alusión presidencial a la década ganada, que los miembros del gabinete repiten como si fuera un catecismo. Los que hoy eluden hacerse cargo de las enormes falencias suscitadas en las áreas a su cargo están poniendo en apuros al modelo, al reconocer que son raquíticos o inexistentes los resultados de los últimos 10 años. Y liquidan, por la vía de la contradicción, el insistente latiguillo presidencial.
Alguna vez dentro de no mucho tiempo, cuando se hayan apagado los fulgores de esta coyuntura, se podrán mensurar nuestras ganancias y pérdidas y preguntarnos hasta cuándo el país podrá soportar sus saldos en rojo. E implorar, entretanto, por una cuota de sentido común y por funcionarios responsables y eficaces.

Fuente:lavoz.com.ar

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