La semana comenzó con un concierto apto para todo público. Como cada año, el festival hace la mayor apuesta (no económica) a su propio futuro y ofrece en su agenda un concierto sinfónico-coral gratuito en un espacio grande, como es el polideportivo local, que puede albergar a más de un millar de personas cómodamente sentadas y con la posibilidad de escuchar un repertorio para orquesta y coro.
Esto a veces coincide (o está programado a propósito) con el recordatorio de la gesta de Malvinas del 2 de abril, lo cual implica algunas certezas y varios interrogantes. Una de las certezas es que, por ser feriado, asistirá mucha gente. Algunos de los interrogantes son: ¿el concierto empezará temprano o se demorará hasta que finalice el acto por Malvinas que se hace en otro lugar? ¿La gente y los funcionarios de gobierno llegarán pronto a este «auditorio ad hoc»? Si la Presidenta viene a la isla para el acto, ¿también estará en el concierto?
Este año no fue la excepción. Primero se cambió el horario. Sería a la noche y terminó programado al mediodía. Y comenzó casi una hora y media después, a modo de precalentamiento hasta empezar con la parte protocolar y la presencia de funcionarios.
Pasó que la Presidenta estuvo en la isla, dio su discurso en el acto pero no pudo quedarse al concierto. Fue así que los más altos gobernantes de la provincia y la ciudad se fueron a despedirla al aeropuerto. Hasta que no llegaran al polideportivo, el concierto no podía comenzar.
Por suerte, el director de la orquesta y del festival, Jorge Uliarte, tiene gestos bastante campechanos para lo que puede ser un hombre nacido en la Argentina pero radicado en Austria desde hace varias décadas. Eso hizo que saliera del aprieto de una manera muy espontánea. «Vamos a calentar el ambiente», dijo, como si ofreciera un antipasto antes del plato principal, aunque lo que tenía para ofrecer era realmente una parte central de su menú. Y tuvo así una respuesta decorosa para esperar la llegada de los funcionarios e interpretar los temas patrios. Fue así como empezó a tomar forma este concierto que incluyó un paseo por varias composiciones muy conocidas del repertorio clásico, alguna pieza poco habitual en este tipo de programas y el protocolo de rigor («Marcha a las Islas Malvinas» e «Himno Nacional Argentino»).
Siempre con Malvinas como tema central de este festival, el director dio algunas referencias musicales y explicó algunos porqués del programa, que luego tuvo los hits «Lacrimosa», del Requiem de Mozart; la suite de la ópera Carmen ; la obertura de El b arbero de Sevilla; «Va pensiero», de Nabbuco , y la obertura de la Gran Pascua Rusa , de Rimski-Korsakov.
El hecho de mezclar el acto protocolar (de ahí esa obligada demora tan poco respetuosa con la comunidad fueguina que esperó allí sentada) con un concierto pensado como apto para todo público puede tener unas cuantas contradicciones. Pero no deja de ser un hecho positivo. El público asistió masivamente, esperó y disfrutó del trabajo de un coro local muy joven y de una orquesta integrada por músicos de la Estable del Teatro Colón, de la Sinfónica Nacional y de la Filarmónica de Buenos Aires, más algunos integrantes que Uliarte trajo de Europa. No es fácil llegar hasta «el fin del mundo» con todo esto. Por eso merece ser sostenido en el tiempo.
A eso se apunta, incluso fuera de la isla, ya que también se puede ver en YouTube y disfrutar gracias a las transmisiones que hace Radio Nacional Clásica. Además, la Televisión Pública está preparando un especial del festival para este fin de semana.
Hoy habrá una función muy especial protagonizada por la Orquesta de Cámara Municipal de Rosario y el Coro del Fin del Mundo en lo que era el presidio de Ushuaia, que funcionó hasta 1947 y que hoy es un museo..
Fuente:lanacion.com.ar
