El grupo de militares estuvo encabezado por el Suboficial Mayor José Pascual, en tanto el Jefe comunal estuvo acompañado por la Coordinadora de Gabinete, profesora Silvia Rosso, y por el Delegado municipal en Buenos Aires, Julio Bogado.
El intendente Melella agradeció en nombre del pueblo de Río Grande a la Fuerza Aérea Argentina por este gesto de disponer de esta aeronave de combate para que sea emplazada en la ciudad y asimismo brindó presentes protocolares a este grupo de soporte de la aviación nacional. “Es un esfuerzo enorme el que han hecho ellos al venir desde tan lejos a armar este avión, dejando a sus familias por un noble cometido como es armar este avión histórico en nuestra ciudad”, reconoció el mandatario riograndense.
El Suboficial Mayor José Pascual explicó que los mecánicos presentes integraron los dos escuadrones que operaron en el Sur argentino, uno destacado en la ciudad de Río Grande, el “I Escuadrón Aeromóvil Dagger MV “Avutardas Salvajes” y el II Escuadrón Aeromóvil Dagger MV “La Marinete” con asiento en San Julián.
Esté último escuadrón sufrió seis derribos por parte de los ingleses y tienen un mártir, el Teniente Carlos Castillo que dio su vida por la Patria el 24 de mayo de 1982. En tanto el escuadrón riograndense tuvo cinco derribos y cuatro muertos en combate, los primeros tenientes José Ardiles; Pedro Bean, Juan Bernhardt (cuyo nombre lleva una de las calles de Río Grande) y Héctor Volponi. Cabe destacar que el barrio Argentino, en los asentamientos de la Margen Sur, una de sus humildes calles lleva también nombres de aviadores de la FAA caídos en la guerra, uno de ellos es el del Teniente Ardiles. El Capitán Luna logró eyectarse salvando su vida.
Pascual –quien perteneció al grupo de defensa de Río Grande ‘Avutardas Salvajes’, comentó que “nos recibió el señor Intendente en su despacho y tuvimos la posibilidad de contarle el proceso del armado del avión C-414, que tiene una historia muy grande en la Fuerza Aérea ya que tuvo acciones muy importantes”.
A modo de anécdota, el militar recordó que “este avión atacó en forma conjunta al HMS Sheffield que se hundió unos días después. En esta operación participó también un avión C-130 Hércules de la FAA”.
Cabe destacar que la Fuerza Aérea Argentina declaró como “Veteranos de Guerra Continentales” a estos mecánicos por su desempeño durante el conflicto de Malvinas en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur –TOAS-. “Nosotros prestábamos apoyo a los aviones que salían a combatir”, recordó al respecto Pascual, quien es especialista en células (la estructura y la cubierta de una aeronave).
En tanto otro de los mecánicos, que sirvió como personal civil en Río Grande durante la guerra, Carlos Oscar Ferraro, con destino en la Sexta Brigada Aérea, comentó que su trabajo en 1982 “era el plegado de los paracaídas de frenado de las aviones reactores, pero a su vez, colaboraba con todo lo que me solicitaban en lo que pudiera ayudar”, recordó. Observó que “sin los mecánicos es imposible que un avión vuele. Entre todos colaborábamos para hacer la tarea. Aprendí a colocar tanques de combustible, a colocar bombas y lejos estaba yo en Tandil de poder hacer estas cosas”, confió Ferraro.
El suboficial Mayor Carlos Godoy, también integrante de la Sexta Brigada Aérea, es motorista e integró el escuadrón “La Marinete” en la BAM San Julián.
El militar compartió que “es un orgullo muy grande poder estar acá, si bien en la guerra no estuve acá sino en San Julián prestando apoyo, vine a colaborar en el armado del ‘Charlie 414” para verlo en el pedestal en homenaje a la ciudad”.
En tanto otro de los motoristas, el Suboficial Principal Walter Ruiz, recordó que a los 19 años fue movilizado a Río Grande. “Era algo nuevo para nosotros los jóvenes de entonces. Estábamos a cargo de la puesta en marcha de los motores por el tema del congelamiento, y teníamos muchos problemas con los ‘sarted’ de puesta en marcha y las bujías de los reactores y eso tenía que estar calefaccionado durante toda la noche para que los aviones pudieran despegar hacia las mañanas por la mañana temprano”.
Relató que “la tarea más difícil era el regreso de los aviones que sufrían los embates del enemigo y había que trabajar durante toda la noche para ponerlos en condiciones para que al otro día pudieran salir de nuevo”.
Todos los militares presentes destacaron el sentimiento que tienen por el Sur argentino y esperan con muchas expectativas poder estar en el emplazamiento del avión el 1 de abril y participar esa noche en la Vigilia esperando el 2 de abril con la comunidad riograndense. Asimismo rescataron la calidez de los vecinos de Río Grande que los contuvieron en esos días difíciles. Por último, agradecieron la colaboración activa de otro integrante del grupo ‘Avutardas Salvajes’, Carlos Johansen y asimismo agradecieron a la Armada Argentina ya que están alojados en la Base Aeronaval Río Grande.
Historia operacional
El IAI Nesher -“Águila” en hebreo- es un caza polivalente fabricado en el Estado hebreo por Israel Aircraft Industries (IAI) como una versión del caza francés Dassault Mirage 5 para las Fuerzas de Defensa Israelíes. La mayoría de ellos fueron vendidos posteriormente a la Fuerza Aérea Argentina como IAI Dagger, y más tarde actualizados y renombrados como IAI Finger.
El primer prototipo del Nesher voló en septiembre de 1969, mientras que las primeras entregas de aparatos en producción para la IAF se realizaron a principios de mayo de 1971, finalizándose en febrero de 1974. Estos aparatos se comportaron correctamente en la Guerra de Yom Kipur de 1973; se reclaman más de cien derribos por parte de estos aparatos. Se estima que se perdieron 15 Nesher en combate o de otra forma.
En Argentina
Los aparatos supervivientes fueron re-equipados y exportados a Argentina en dos tandas, 26 aparatos en 1978 y 13 en 1980, con denominación Dagger, incluyendo 35 monoplazas, Dagger A, y 4 entrenadores biplaza, Dagger B.
Con estos aparatos se formó una nueva unidad que se alistó inmediatamente con la ayuda de la Fuerza Aérea del Perú, quienes ya usaban Mirage 5, debido a la crisis con Chile de ese año.
Durante la Guerra de las Malvinas, 1982, fueron desplegados en las base aeronaval de Río Grande y un aeródromo de Puerto San Julián. A pesar de la distancia de los objetivos y de la falta de capacidad de reabastecimiento en vuelo, consiguieron realizar 153 salidas contra objetivos tanto terrestres como navales, dañando los buques HMS Antrim (D18), HMS Brilliant (F90), HMS Broadsword (F88), HMS Ardent (F184), HMS Arrow (F173) y HMS Plymouth (F126), HMS Glamorgan (D19). Once Daggers fueron perdidos en combate (nueve por misiles AIM-9 Sidewinder lanzados por Sea Harrier y dos por misiles tierra-aire).
