Violencia en las escuelas secundarias, problema fuera de control.

Rio Grande 31/05/19.- En los últimos días y a través de las redes sociales se comenzó a hablar de la violencia desatada en las escuelas secundarias, donde las agresiones verbales, y físicas se están convirtiendo en habituales sin que los equipos directivos hagan nada. No hay gabinetes interdisciplinarios y los directivos no se hacen cargo. La marihuana un suplemento que agrava la situación.

Lo habíamos visto en videos como riñas callejeras filmadas con los teléfonos por los propios alumnos, sabíamos de bataolas entre grupos, aun así nadie hizo nada, es mas a algunos les causaba gracia y replicaban la brutalidad y descontrol como un chiste.

Peor ahora está pasando a mayores y en los últimos días pudimos saber que no son pocos los padres que están recurriendo a la policía para efectuar denuncias o exposiciones ante la inacción de los directivos y responsables de los establecimientos educativos y el propio Ministerio de educación de la Provincia, más preocupado por la campaña que por este tipo de hechos que comienzan a preocupar a más de un padre por la inseguridad de sus hijos e hijas dentro de las escuelas.

Este medio pudo saber que ya ha habido reuniones y varios reclamos en distintos colegios pero que los mismos cayeron en saco roto y la violencia no cesa, para algunos en grooming, para otros hechos aislados, pero los empujones, insultos y golpes son cada vez más habituales y pareciera que como todo, se va a naturalizar bajo la excusa de “son chicos revoltosos, o con carácter especial”.

Chicos/as que se mueven con total impunidad y en algún caos con la complicidad de la familia que es donde se inicia el problema.

La marihuana cuyo consumo si se ha naturalizado en las escuelas, agrava aún más el problema y tampoco hay control sobre el consumo por parte de menores cuyos efectos pueden ser distintos según de quien se trate. El peligro de los padres que puedan hacer justicia por mano propia y otras situaciones que pueden darse en un ámbito donde todo parece suceder sin que nadie haga nada.

Cabe señalar que, si bien es posible encontrar
investigaciones realizadas en diversas latitudes,
la producción es muy dispar entre los países.
Mientras que en Francia, Estados Unidos y los
países nórdicos existen estudios desde la década
de 1970; en Argentina, Brasil, Colombia, España,
México y Uruguay recién comenzó a estudiarse
la problemática en la última década del siglo XX.
Como resultado de la búsqueda se han encon-
trado tres tipos de investigaciones: relevamientos
y pesquisas coordinadas por organismos guber-
namentales o multilaterales, estudios realizados
por equipos de investigación de universidades
o centros especializados y tesis de posgrado.
Aquí se ha priorizado la descripción de estudios
representativos de las tres perspectivas de análisis
propuestas.
En el primer apartado, desde un enfoque crimi-
nológico, se abordarán los estudios que vinculan
el fenómeno de la violencia en el ámbito escolar
con cuestiones ilegales, punitivas y de seguridad
susceptibles de ser sancionadas penalmente. En
el segundo apartado, se presentarán las inves-
tigaciones enmarcadas dentro de la perspectiva
del Bullying que concibe a la violencia como
actos intencionales reiterados en el tiempo que
causan daño, hieren o incomodan a otra persona
en el marco de relaciones asimétricas de poder.
Por último, desde un enfoque socioeducativo,
se retomarán las investigaciones que abordan la
violencia desde un sentido amplio, focalizando
el eje de análisis en los contextos socioculturales
donde se produce.
PERSPECTIVA CRIMINOLÓGICA
Existe un conjunto de investigaciones, en su ma-
yoría coordinadas por organismos gubernamen-
tales, que asocian la problemática de la violencia
en la escuela con hechos o conductas delictivas
contempladas en el derecho penal (asesinato,

amenazas, robos, ultraje a la propiedad privada,
vandalismo, uso de armas y consumo de sustan-
cias ilegales, entre otros).
Gran cantidad de estas investigaciones fueron
realizadas en Estados Unidos desde la década de
1970, cuando la violencia en la escuela comen-
zó a considerarse como uno de los principales
problemas públicos del país. El estudio “
Violent
schools – Safe schools
” (Escuelas violentas-
escuelas seguras) realizado en 1974 por el
Instituto Nacional de Educación, a petición del
Congreso legislativo de ese país, constituye uno
de los primeros antecedentes. Entre sus resulta-
dos se menciona que solo el 8% de las escuelas
presentó un problema formal de delincuencia
2
.
Asimismo, se afirma que los jóvenes corren más
riesgo de sufrir violencia en la escuela que en
otros ámbitos, a excepción de aquellos barrios
con altos índices de delincuencia donde las
escuelas constituyen un lugar seguro para sus
habitantes. En el informe se sugieren medidas
de seguridad tales como cerraduras, cajas fuertes,
puertas y ventanas con alarma y mayor capa-
citación para los agentes de seguridad escolar
(National Institute of Education, 1978).
A lo largo de los últimos 20 años, en Estados Uni-
dos se ha desarrollado un gran número de inves-
tigaciones que buscaron identificar, caracterizar y
medir los distintos tipos de delitos que ocurren
en las escuelas
3
. Los resultados de estos estu-
2
La investigación consistió en la realización de encues-
tas a directivos de más de 4000 escuelas primarias y secun-
darias relevando situaciones de violencia tales como: ame-
nazas, robos, ataques con lesiones severas (que requirieron
atención médica) o leves y hechos de vandalismo.
3
La escolaridad formal estadounidense dura 12 años,
hasta alrededor de los 18 años. Después de la escuela
primaria, los estudiantes ingresan al nivel medio, donde
cursan de 6to a 8vo grado (o noveno); luego pasan a las
dios han propiciado diversos debates en torno al
aumento o disminución de los niveles de delitos
violentos y no violentos. Investigaciones como la
realizada por el
School Violence Resource Center
(2003) (Centro de Recursos de Violencia Esco-
lar), indican que el porcentaje de estudiantes
secundarios que fueron amenazados o heridos
con un arma aumentó entre 1993-2001. Sin
embargo, otros estudios, como el reporte anual
sobre
Indicators of School Crime and Safety
(In-
dicadores de Delincuencia y Seguridad Escolar),
sostienen que los índices de victimización de
los estudiantes tanto en delitos violentos como
no violentos han disminuido durante un período
similar de tiempo (1992-2002)
4
(Robers, Kemp
& Truman, 2013).
Por su parte, la Encuesta sobre Comportamientos
de Riesgo en los Jóvenes realizada desde 1993
por el
Centers for Disease Control and Prevention
CDC
(Centro para el Control y la Prevención de
Enfermedades) muestra que mientras el por-
centaje de jóvenes que han sido amenazados o
heridos con armas de fuego se mantiene relativa-
mente constante en el 7%, a lo largo del tiempo;
la portación de armas disminuyó de un 11,8%
en 1993 a un 5,4% en 2011, y el porcentaje
de estudiantes que estuvieron involucrados en
peleas en la escuela descendió de 16,4 a 12%
en el mismo período (Eaton et al., 2012).
escuelas de nivel superior (High School) para completar de
9vo a 12do.
4
Este informe anual es uno de los más completos so-
bre el tema en Estados Unidos. Allí se relevan diferentes
aspectos como: victimización, lesiones a profesores, intimi-
dación y el acoso cibernético, las condiciones de la escuela,
peleas, armas, acceso y consumo de drogas y alcohol por
parte de los estudiantes, y las percepciones de los estudian-
tes sobre su seguridad personal en la escuela.
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