Pando irrumpió en la Rosada

La esposa del mayor Rafael Mercado, pasado a retiro por la airada defensa de la dictadura realizada por ella, interrumpió al presidente Néstor Kirchner durante el homenaje por el Día de la Mujer.

El presidente Néstor Kirchner se vio envuelto en una situación insólita cuando la esposa de un militar que fue pasado a retiro lo interrumpió en un acto por el Día Internacional de la Mujer, que se realizaba en la Casa de Gobierno. Las ministras Felisa Miceli y Nilda Garré, junto a la ahora senadora Alicia Kirchner y la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, fueron algunas de las invitadas sorprendidas ante la protagonista del episodio: Cecilia Pando, cónyuge del mayor Rafael Mercado. En diciembre, el oficial fue retirado del Ejército luego de que la mujer publicara una carta con críticas al Gobierno por remover al obispo castrense Antonio Baseotto (aquel que sugirió tirar al mar a Ginés González García con una piedra en el cuello) y participara de una marcha en favor de los represores de la dictadura militar.

El acto se había iniciado en un clima relajado, en el Salón Blanco, con un auditorio casi exclusivamente femenino: funcionarias, militantes sociales, miembros de organizaciones de derechos humanos y legisladoras. Kirchner elogió a las mujeres por tener un pensamiento independiente –“es una característica que define a las argentinas”, dijo–, y valorizaba a las mujeres por “decir lo que piensan”, cuando desde el público Pando alzó la voz y replicó que ella había sufrido represalias por hacerlo.

–Yo no puedo decir lo que pienso porque, cuando lo hice, mi marido se quedó sin trabajo. Me dejaron en la calle con siete hijos –gritó.

Kirchner interrumpió su discurso. “Puede ser, no debe ser el tuyo el único caso. Hay muchísimos casos en Argentina que pasaron ahora y antes”, le contestó. Pando no se había presentado, por lo que es difícil que el Presidente se haya dado cuenta en el momento de quién era su interlocutora. “Hay gente también, no sólo mujeres, que se quedan sin trabajo”, prosiguió. “En este caso se está quedando tu marido sin trabajo, para que veas que cuando afecta el dolor, afecta por igual, tanto a la mujer como al hombre.”

Pando tuvo, el año pasado, una alta exposición mediática tras defender al obispo Baseotto en el correo de lectores del diario La Nación. Esa carta con críticas a Kirchner fue seguida de declaraciones en favor del terrorismo de Estado. “Los desaparecidos están vivos en España”, dijo la esposa del mayor Mercado en aquellos días. Y también: “El Ejército argentino defendió a la patria de los ataques del terrorismo”.

Por estos dichos, su marido fue citado por el Ejército a dar explicaciones y recibió una sanción de 20 días de arresto. La medida generó una polémica sobre el reglamento militar y finalmente Kirchner dejó el castigo sin efecto. Pero la mujer del mayor ya estaba metida en su propia carrera: se transformó en columnista del Seprim, el sitio web de los servicios de inteligencia y en octubre fue la candidata fallida del menemismo a diputada nacional en la Capital. En diciembre, apareció en el Congreso encabezando la marcha de los defensores de Luis Abelardo Patti. Días más tarde redobló la apuesta, con una marcha por la libertad de los represores de la dictadura frente a Tribunales.

Tras el pase a retiro, el mayor Mercado encontró trabajo en una agencia privada de seguridad llamada Scanner, según admitió ayer su mujer en las entrevistas radiales que siguieron al episodio en la Rosada. Fuentes castrenses señalaron que el militar continúa percibiendo, junto a los ingresos por su actividad privada, 1100 pesos de sueldo como retirado.

Ayer, en la Casa Rosada, se preguntaban cómo había superado los controles de seguridad para entrar al salón. Fuentes del Gobierno dijeron que usó una invitación de la titular del Consejo Nacional de la Mujer, María Lucila Colombo, una funcionaria conocida por sus posturas cercanas a la Iglesia que hizo carrera de la mano de Gustavo Beliz.

Frente a la interrupción, y a modo de respuesta, Kirchner continuó su discurso reconociendo a las desaparecidas durante la dictadura y a Estela de Carlotto. Además, pidió a los empresarios que igualen las remuneraciones de hombres y mujeres. “Tenemos que avanzar en la construcción definitiva de las posibilidades igualitarias”, sostuvo. “Los empresarios también tienen que valorar a todos por igual. Es muy importante que los empresarios en la Argentina se den cuenta de que el trabajo de una mujer tiene que ser valorado igual que el de un hombre.”
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