Llevando tranquilidad a la población

“No existe riesgo de contaminación por PCB en Tierra del Fuego” aseguró el Ing. Fernando Aras, jefe de Departamento de Planificación de la DPE

Ushuaia.- El Ing. Fernando Aras, jefe de Departamento de Planificación y Costos de la Dirección Provincial de Energía informó que “la DPE retiró de la vía pública en el año 2001 todos los transformadores contaminados con PCB. En diciembre del año 2004, se firmó el contrato con la firma ENSI S.A. (Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería) a los efectos de que la misma se encargue de realizar la declorinación del aceite de transformadores contaminados con PCB”.

El proceso se llevó a cabo en la ciudad de Río Grande “pues en dicha ciudad se contaba con la infraestructura necesaria para tal fin, esto es un galpón que cumplía con la normativa vigente, lo más alejado posible del centro urbano. Esta operación fue aprobada y controlada por la Secretaría de Medio Ambiente” acotó Aras.

“El proceso de declorinación no se puede realizar al aceite denominado “PCB puro” – precisó el funcionario- por lo cual el mismo fue manipulado por personal habilitado de la firma ENSI, colocándose el líquido en los recipientes adecuados (Tambor tipo ONU) según la norma, y estos a su vez dentro de un contenedor con la batea correspondiente. Dicho contenedor para mayor seguridad fue colocado dentro del galpón de la DPE, en donde se realizó el proceso de declorinación”. Sobre este punto, Aras aseguró que “no existe riesgo de derrame, ya que son contenedores especiales que soportan todo tipo de inclemencias y están sumamente protegidos”.

“El día 19 de octubre de 2005, una comisión de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Nación, inspeccionó los trabajos que se venían realizando. La empresa concluyó durante el mes de Diciembre con las tareas de limpieza y declorinación del aceite; y en la actualidad se está solicitando cotización a empresas habilitadas por la Nación para realizar la exportación a Francia del aceite para su destrucción, ya que dicha tarea no se realiza en el país” indicó.

Finalmente, el Ing. Aras aseguró categóricamente que “Tanto en Ushuaia, en Tolhuin como en Río Grande no existe riesgo de contaminación por PCB”.

Efectos de la contaminacion con PCB

Siempre creí que el desafío más grande de supervivencia que la humanidad debía enfrentar tenía la forma de una guerra termonuclear. Pero la realidad es mucho menos sofisticada, silenciosa y cruel que lo que podía imaginar la ciencia ficción.

Los PCB (bifenilos policlorados) son organohalógenos, moléculas sumamente tóxicas que se utilizan principalmente en forma de refrigerantes incorporados en los condensadores y transformadores de las subestaciones de las usinas eléctricas y tienen 209 formas de toxicidad variable. La eliminación de estos componentes refrigerantes es muy costosa, pero si no se eliminan bien, llegan tarde o temprano a los océanos. Al principio se cre

ía que la gran masa oceánica podría disolverlos sin problema, de hecho no son solubles en agua, pero lo son en grasas y aceites. He aquí el problema.

Las diatomeas son los vegetales más pequeños del océano, también los más numerosos y constituyen la mayor biomasa de plantas del planeta. Las diatomeas, al igual que el resto de las plantas posee aceite, una pequeña gota de aceite junto a su núcleo. Cuando la molécula de P.C.B. se pone en contacto con la microscópica gotita de aceite de la diatomea, entrará en solución inmediatamente. Puesto que la diatomea no puede descomponer la molécula de P.C.B. simplemente se limita a almacenarla. Lo demás es simplemente bioacumulación. Un organismo de krill consume al menos diez diatomeas al día, una ballena consume millones de organismos de krill, la cuenta se hace sencilla. Como las diatomeas conforman la base de todas las cadenas alimentarias en los océanos, todos los animales están implicados: peces, bivalbos, todo tipo de invertebrados y, por supuesto, las ballenas y los delfines, en los que es aún más letal por el efecto de bioagregación, ya que amamantan a sus crías con una leche muy rica en grasas en las que se acumulan altísimas concentraciones tóxicas.

En los Estados Unidos, el gobierno federal prohibe la venta de cualquier alimento que contenga más de 2 partes por millon de P.C.B. y la ley establece que cualquier cosa que contenga más de 50 partes por millón se tiene que eliminar como un deshecho tóxico de alta peligrosidad. Sin embargo, análisis recientes en tejidos de orcas capturadas en mar abierto, revelaron concentraciones de 400 partes por millón. En belugas del golfo de San Lorenzo se midieron concentraciones de 3.200 partes por millón. Estos animales salvajes, se convirtieron entonces en desechos tóxicos que nadaban. El P.C.B. provoca en los cetáceos una depresión de su sistema inmunológico que los lleva a la muerte. Algo similiar a lo que conocemos como SIDA, pero disuelto en el mar, viajando en microscópicas plantas.

Los seres humanos hemos logrado envenenar el mar. En tanto, encerrados en nuestra propia necedad seguimos discutiendo en foros internacionales si las ballenas pueden o no seguir siendo cazadas. Cuando en realidad deberíamos estar aunando esfuerzos para encontrar un antídoto, para buscar reemplazos de nuestra tecnología que no sean tóxicos. Aún estamos a tiempo, aún podemos hacerlo, la humanidad debe despertar se su largo letargo y enfrentar el problema ahora. O podemos no querer saberlo, mirar para otro lado y quedarnos en silencio, sin hacer nada, hasta que sea demasiado tarde.

«No se puede defender lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce»

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