Favorece a Ibarra una deserción en el tribunal que lo juzgadora

Es difícil llegar a 10 votos para destituirlo El diputado porteño Gerardo Romagnoli (Autodeterminación y Libertad) anunció ayer que se retirará de la Sala Juzgadora de la Legislatura que sustancia el juicio político contra el jefe de gobierno de la ciudad, Aníbal Ibarra, por mal desempeño en relación con la tragedia de Cromagnon.

El legislador es uno de los 15 miembros del tribunal y sostuvo que “ahí no está juzgándose la verdad”. Calificó el juicio político como un “circo” y un “show”, como “el dispositivo en el que la verdad se transforma en un River-Boca, un Ibarra sí-Ibarra no”.

La decisión del zamorista implica un dato esencial para el futuro del funcionario suspendido: sin el voto de Romagnoli, que hasta el ibarrismo consideraba que sería desfavorable para su jefe, y sin el de por lo menos un kirchnerista, resulta imposible reunir los 10 votos necesarios para la destitución.

Hace un par de semanas, el tono crítico de las preguntas formuladas a los testigos por los legisladores kirchneristas Helio Rebot y Elvio Vitali sugería que apuntaban contra Ibarra. Sin embargo, fuentes de los gobiernos nacional y porteño y operadores de Alberto Fernández en la Legislatura dejaron entrever en las últimas horas que ambos diputados –al igual que su compañero de bloque Sebastián Gramajo– responderán orgánicamente al partido, en consonancia con la alianza que, por ahora, sigue viva entre la Nación y la ciudad.

Ayer, no obstante, Vitali salió a contestar expresiones vertidas el día anterior por su jefe de bloque y fiel operador de Alberto Fernández, Diego Kravetz, que había opinado que el juicio político era un mamarracho. «En todo caso, mamarracho jurídico y político es la actuación de alguien que presenta un dictamen absolutorio en la Sala Acusadora y que luego se abstiene», dijo el ex director de la Biblioteca Nacional, en alusión a Kravetz.

«En lo personal, no aceptaré presiones. Si correspondiese, yo mantendría un diálogo político con mis compañeros de bloque, teniendo en cuenta para mi decisión el resultado del mismo, pero no violaré ninguna íntima convicción. Uno de los grandes logros del presidente Néstor Kirchner es el de haber repuesto el lugar de la política. Sería imperdonable que una instancia tan importante como la que vivimos los porteños quede dirimida fuera de ese escenario», ahondó Vitali.

Rechazo y especulaciones

El anuncio de Romagnoli provocó, además, el rechazo de los familiares de las víctimas de la tragedia, que denunciaron que su voto había sido «comprado» por el suspendido jefe de gobierno, y un revuelo en el Palacio Legislativo, donde anoche todos evaluaban las consecuencias del alejamiento del diputado sobre el funcionamiento de la Sala Juzgadora. A la vez, anticipaban que el legislador no puede «renunciar al tribunal sin renunciar a su banca» y advertían que pedirían su destitución si persiste en la actitud (ver aparte).

En rigor de verdad, Romagnoli no reveló ayer si cumpliría con el trámite formal de presentar una renuncia. «Nos abrimos de la Sala Juzgadora; nos salimos de un circo y un show para poder avanzar en la verdad, porque la verdad no está juzgándose ahí adentro. La posibilidad de justicia se esfumó detrás de un show televisivo. Para investigar todas las responsabilidades concurrentes había que ir a fondo con una comisión independiente, integrada por personalidades, que también pudiera investigar a la Legislatura. La Legislatura también es responsable de Cromagnon», explicó el diputado en conferencia de prensa.

Lo secundaba su compañera de bloque, esposa de Luis Zamora, Noemí Oliveto. En una habitación lindante, el propio Zamora prestaba atención a los dichos de ambos.

Cuando LA NACION preguntó a los colaboradores de Romagnoli si iba a presentar una renuncia formal, dijeron que todavía no había decisión al respecto. Varios miembros de la Sala Juzgadora especularon con que no habría acto formal para impedir que la Legislatura evaluara la renuncia del diputado y pudiera rechazarla, la que sería la posición mayoritaria.

De todas maneras, aunque hubiera un trámite oficial, Romagnoli podría negarse a participar de las sesiones y a emitir voto. Así quedaría abierto otro debate legal dentro del tribunal: ayer no fueron pocas las voces que señalaron que, como la Constitución porteña dicen que la sala está compuesta por el 25 por ciento de los 60 legisladores de la ciudad -o sea, por 15 de ellos-, si sólo terminan juzgando a Ibarra 14 diputados podría plantearse una nulidad que echara por tierra el proceso.

En esa línea de pensamiento, y aunque la defensa del funcionario desplazado analizaba cuáles serían los pasos por seguir, el jefe de gabinete porteño, Raúl Fernández, sostuvo: «Este juicio está herido de muerte. No sólo por esto: por las irregularidades que se cometieron desde el inicio, sumado a que no hubo un solo testimonio que justifique la destitución».

«Nosotros pedimos la recusación de Romagnoli y fue el voto macrista el que lo sostuvo. Ahora, que se hagan cargo.» Sobre el futuro del proceso, dijo: «Debería caerse porque no pueden reemplazar a Romagnoli. Los diputados tampoco previeron en el reglamento de la Sala una situación como ésta».

Por Angeles Castro
De la Redacción de LA NACION

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