El 40% de las argentinas no acude a su consulta anual ginecológica

La mitad de las consultadas sólo vio a su ginecólogo cuando tuvo hijos. Por temores sin fundamento, mala información, o por ésos y otros factores juntos, el 40 por ciento de las argentinas en edad fértil no acude a su consulta anual ginecológica. Un error que puede pagarse con la vida.

Una encuesta diseñada por el Centro Latinoamericano de Salud y Mujer (CELSAM), realizada por la empresa consultora Global Quality Research y aplicada sobre 900 mujeres en edad reproductiva (15 a 45 años), reveló ese dato preocupante y trazó un panorama sobre la conducta de las argentinas frente a los cuidados de su vida sexual.

La mitad de las consultadas sólo vio a su ginecólogo cuando tuvo hijos o, directamente, no lo vio nunca. Y de ese modo corrió el riesgo de convertirse en uno de los 5.000 casos anuales de cáncer de útero que se declaran cada año en la Argentina.

Según la investigación, los factores que influyen en ese comportamiento son variados, pero el principal tiene que ver, especialmente en mujeres jóvenes, con el temor a sentir dolor físico durante alguno de los exámenes de rutina.

Las adolescentes son las más temerosas y suelen fantasear, según se desprende del relevamiento, con una situación que puede ser cruel y dolorosa. Por eso suelen dudar y finalmente deciden posponer la consulta en forma indefinida.

Las mayores, en cambio, tienen miedo de que el médico les dé una mala noticia. Prefieren no saber y arriesgarse a no recibir un tratamiento oportuno (en el caso de necesitarlo) que podría salvarles la vida.

En todas interviene indefectiblemente otro obstáculo inoportuno: el pudor.

Pero hay más: «Algunas mujeres mayores tienen el concepto de que la radiación recibida durante una mamografía puede ocasionarles cáncer. Esto es un mito muy peligroso. La radiación que se recibe durante el examen es mínima, 70 veces menor que la que reciben las mamas en una radiografía de tórax, por ejemplo. En ningún caso una radiografía provoca cáncer; tampoco una mamografía», señala Alicia Figueroa, de CELSAM Argentina.

Sobre el tema de las mamografías, no sólo los temores femeninos son factores que juegan en contra.

«En nuestro país existe un déficit de mamógrafos en el ámbito público; eso determina que los turnos tengan una gran demora. Aquí tenemos 1.776 muertes anuales por cáncer de mama, cifra que podría reducirse entre un 30 y un 50 por ciento con un diagnóstico precoz de la enfermedad», puntualiza Figueroa.

¿Y qué hacen las argentinas en el momento de elegir un método anticonceptivo? Un 53 por ciento se automedica, toma pastillas anticonceptivas compradas en la farmacia sin receta médica alguna. El 21 por ciento, en tanto, elige el método por sugerencia de amigos o familiares.

«Por eso no sorprende que una de cada 3 llamadas que recibimos en CELSAM se refiera a cómo tomar correctamente esas pastillas. Lejos de la consulta personalizada sobre anticoncepción, suelen persistir mitos sobre supuestos efectos adversos y la falsa necesidad de hacer descansos en la toma, situaciones que favorecen el uso incorrecto y no permiten obtener el 99,9 por ciento de efectividad que pueden tener esas pas tillas», dicen algunas conclusiones del estudio.

Las mujeres no sólo escapan a la consulta ginecológica; aquellas que van sin problemas no se atreven a comentar aspectos de su vida sexual.

Eso explica por qué el 42 por ciento de las consultas que reciben en CELSAM tengan que ver con falta de deseo, dolor durante el coito, dificultad para lograr el orgasmo.

Las adolescentes, en cambio, quieren saber qué esperar de su primera relación sexual. Dudas que sólo un profesional puede despejar.

Diario Clarin

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