Detuvieron a Miara y a otros once represores de la dictadura

Las ordenó el juez Rafecas, en el marco de la megacausa del Primer Cuerpo del Ejército, reabierta tras la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Por orden del juez federal Daniel Rafecas fueron detenidos siete policías federales, cuatro gendarmes y un oficial del Servicio Penitenciario Federal, todos ellos retirados. Están acusados de graves violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura.

Los detenidos actuaron en diversos centros clandestinos de detención que estaban bajo la órbita del Primer Cuerpo del Ejército, conocidos como “Club Atlético”, “El Banco”, “La Cacha” y “El Olimpo”.

Uno de los apresados es el ex subcomisario Samuel Miara, quien gozaba de una libertad condicional tras ser condenado por la apropiación de los mellizos que dio a luz en cautiverio la desaparecida María Rosa Ana Tolosa.

Con los apelativos de “Cobani” y “Turco González”, Miara -que tenía rango de comisario inspector- integró los grupos de tareas de los centros clandestinos de detención “Club Atlético”, “El Banco” y “La Cacha” donde torturaba a los detenidos y abusaba sexualmente de las mujeres.

El ex policía fue apresado en su casa de Chubut 4437, en la localidad bonaerense de Ciudadela, y quedó preso en la Unidad 29 del Servicio Penitenciario.

Las fuentes dijeron que Miara y el resto de los detenidos se les imputan más de un centenar y medio de casos de tormentos y vejámenes a quienes estaban ilegalmente alojados en esos centros clandestinos de detención que funcionaban bajo las órdenes del fallecido Carlos Suárez Mason.

El expediente que lleva adelante Rafecas es una de las “megacausas” que se reabrieron luego de la sanción de la ley 25779 que declaró “insanablemente nulas” a las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Otro de los detenidos es un comandante retirado de Gendarmería que actuaba en el centro clandestino de detención “El Olimpo”. Se trata de Eugenio Pereyra Apestegui, de 55 años, conocido como “Quintana” o “el petiso Quintana”, quien habría tenido funciones de dirección y mando en ese centro clandestino y según testimonios de sobrevivientes, participaba de sesiones de tortura.

Pereyra Apestegui nunca había estado detenido, ya que luego de un pedido de captura de 1984 cursado por la justicia de San Martín, huyó a Misiones donde permaneció en rebeldía hasta que fue beneficiado por la ley de Obediencia Debida.

Fuentes del juzgado federal de Daniel Rafecas, informaron que en las últimas horas hubo más detenciones, pero los datos no trascendieron para no entorpecer la investigación en la que fue implantado el secreto de sumario.

Pereyra Apestegui fue detenido el viernes pasado en un departamento que ocupaba en la calle Pasteur al 500 de Capital Federal y quedó a disposición del juez.

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