Gestiones: Juventud, cautela y responsabilidad.

Mart 30/06/2020.- Este 2020 se ha convertido en uno de los peores años de la historia argentina desde todo punto de vista, económico, social y político, pero esto lo sabíamos todos, antes de la asunción del gobierno de Alberto Fernández, los gobernadores e intendentes de todo el país. Veníamos de 29 meses de recesión y cada uno encaró, además del párate económico, la pandemia sin tener idea de hasta dónde podía llegar el caos que iba a producir y finalmente produjo.

Si vemos todo el panorama, como debería ser, tenemos que la mayoría solo pudo gobernar dos meses con normalidad y luego comenzó este desquiciante proceso donde el estado tomo el poder y se puso al frente de todo, pero claro, la mayoría de los habitantes de este país, no tiene por qué saber lo que cuesta sostener, en primer lugar, todo el sistema de salud del país, luego el sistema económico funcionando, cuando nadie pudo salir de su cada durante 100 días. Esto es una opinión o un análisis personal y debe tomarse como tal por lo que seguramente se puede o no estar de acuerdo, se puede cuestionar y hasta ignorar, pero las realidades de los números de la economía son incontrastables, en municipios, provincias y nación.

Caída de recaudación, 44%, emisión de moneda un billón y medio de pesos o 14.000 millones de dólares, devaluación del peso a un promedio de 0,1% diario, caída de la industria 26%, caída del PBI la mayor en 120 años, desempleo casi 50 % al final de la pandemia, pobreza similar porcentaje, dólar paralelo 129 pesos, dólar promedio 70,40$, cepo cambiario y una deuda heredada de 307.000 millones de dólares, esto traducido significa, menos ingresos, menos coparticipación, y menos fondos para provincias y municipios, en síntesis no se salva nadie.

Comencemos por la provincia, Tierra del fuego venia de haber asumido una deuda de 200 millones de dólares, sin infraestructura, con un estado sobredimensionado, con sueldos congelados durante cuatro años y por sobre todo con una división interna que quedo expuesta luego de las elecciones donde aparecieron grupos políticos diferentes que antes del comicio estaban en el mismo bando, así se dio inicio a una discusión interna que demoro 70 días la aprobación de una ley de emergencia para llevar ayuda a los más necesitados, los comercios, emprendedores, autónomos, monotributistas,  los que ya no tenían trabajo en ese momento y sin posibilidad de conseguirlo en el corto o mediano plazo. Poner todo el equipo de trabajo en marcha demandó tiempo, esfuerzo y dinero, la mayor parte   destinado a la ayuda social.

El caso de la municipalidad de Rio Grande fue similar, sin tanta deuda, 300 millones de pesos, pero muy necesarios para la cobertura de servicios, esta deuda también venia de la gestión anterior y fue reclamada públicamente por el intendente saliente y actual gobernador Gustavo Melella, aun así el Intendente de Rio Grande, Martin Pérez se manejó con cautela y responsabilidad al momento de hacer declaraciones públicas y en varias oportunidades hizo referencia a las conversaciones que mantenía con el gobernador sobre este y otros temas, y aquí me detengo,  porque solo me voy a referir a sus declaraciones y no a las del entorno, a determinada edad uno se maneja con los  que manejan la situación, no con los que interfieren o generan reacciones adversas con publicaciones o comentarios, que no creo que el intendente tenga tiempo de conducir en medio de este caos mundial, nacional y municipal.

Pérez esta fuera de eso, su preocupación es no cometer errores, no es mediático y sabe que cometer errores del pasado no lo llevaran por buen camino, elije los momentos y el lugar indicado para decir lo solo lo que debe y tiene una postura conciliadora que ha puesto de manifiesto con diferentes sectores con los que ha mantenido reuniones desde que asumió y eso también hace la diferencia, sabe que no se puede gobernar solo, que los errores pueden llevarlo al debut y despedida y eso no creo que esté en sus planes.

Por eso el título de esta nota, porque esa es su postura, sabe que ahora viene la peor parte, recuperar el tiempo perdido, destinar los fondos necesarios a recomponer la economía, dar transparencia al destino de cada peso que ingrese a la municipalidad y generar confianza en los contribuyentes para que el municipio pueda seguir brindando los servicios indelegables que tiene como estado y que como siempre hemos dicho no se limitan a barrer calles, hacer pavimento o pintar cordones.

Los municipios del siglo XXI, tienen que ir mas allá, la tecnología es ya la herramienta más requerida en todo el planeta, la nueva normalidad evitará el contacto directo con mucha gente, y eso hará que los actos de gobierno deban ser transmitidos de manera tal que se entiendan, no haya intermediarios que deformen el mensaje y sobre todo que dividan, rechacen o animen discordias que no son necesarias.

Los riograndenses tenemos un intendente que fue elegido en elecciones democráticas, por amplio margen y con una importante llegada al gobierno nacional, todos puntos que deben ser aprovechados pensando en el presente y en el futuro, si sigue por ese camino quizá la salida de la crisis más dura de los últimos 120 años en argentina, no sea tan complicada en esta ciudad, y en esta provincia, por eso como siempre he dicho creo en la juventud y me guio por los dichos de quien fue electo para conducir, ya sea la provincia o en este caso la municipalidad. En los hechos se ven las realidades, las palabras de quienes recurren a medios desconocidos, sin peso propio, sin opinión y cargan una subjetividad repudiable no ayudan a ese proceso de desarrollo, unidad y trabajo que es lo que nos pondrá nuevamente en marcha.

Tanto Pérez como Melella son jóvenes, tienen mucho por andar y no se pueden permitir cometer errores del pasado, no hay tiempo, y no hay paciencia, por eso y solo por eso, reitero que rever posturas, pensar en el conjunto y unir esfuerzos es sin duda la gran posibilidad que se les presenta y no deben desaprovechar. No menciono a Waltar Vuoto, ni a Daniel Harrington, porque no vivo en Ushuaia ni en Tolhuín, pero además porque con el Intendente de Ushuaia solo dialogue una vez y dos minutos y con Harrington una vez y por teléfono, por eso no  califico, ni descalifico, porque sería una falta de respeto, si destaco la gestión de Harrington en medio de la pandemia por haber logrado cero contagio en su ciudad a partir de medidas de aislamiento que tuvieron repercusión nacional y ese no es un dato menor, su tarea conjunta con el gobierno provincial y la municipalidad de Ushuaia también habla de una postura dialoguista que hay que observar de cerca.

El 2 de abril de 2019, Martin Pérez me dijo textualmente, “vamos a trabajar con todos y quiero que esto se entienda desde el comienzo de la gestión si llegamos a la municipalidad”, llegó y está en sus primeros 6 meses de gestión de los cuales solo dos meses pudo trabajar con normalidad, darle una cuota de credibilidad, al menos en mi opinión, a mitad de su primer año, me parece al menos justo, seguramente se han cometido errores, pero nadie estaba preparado para esto, en ningún lugar del mundo, porque deberíamos exigirle a una, dos o tres personas que si lo estén?.

Armando Cabral.

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