Instituto Próvolo: quiénes eran los “monstruos vestidos con sotana”

Lun 25/11/19.- La Justicia de Mendoza dictó duras condenas de prisión para dos sacerdotes y un jardinero del instituto religioso. Sus víctimas tenían entre 4 y 17 años al momento de ser abusados.

El primer juicio oral por abusos sexuales cometidos contra varios niños sordos e hipoacúsicos en el Instituto Próvolo de Mendoza concluyó con las condenas a los curas Nicola Corradi (83) Horacio Corbacho (61), y al jardinero Armando Gómez Bravo (51).

Corbacho había sido imputado por 16 hechos de abuso sexual infantil, mientras que a Corradi lo acusaron por seis y a Gómez por otros seis, en una causa que tiene una decena de víctimas de entre 4 y 17 años de edad.

La causa en la que se investigaron los aberrantes hechos, iniciada en noviembre de 2016, espera ahora un segundo juiciooral contra la monja japonesa Kosaka Kumiko y un tercer debate contra la ex representante legal Graciela Pascual y otros doce imputados.

Hace unos meses, integrantes de un colectivo que agrupa los allegados a las víctimas de los abusos habían definido a los sacerdotes ahora condenados como “monstruos vestidos con sotana” y lamentaban que el juicio se diera recién a diez años de la primera denuncia.

“La mayoría de los abusos se cometían los sábados, porque ese día quedaban solo “los chicos sin familia”.

“Los silencios y ocultamientos institucionales, la complicidad de los que allí trabajaban, la falta de control por parte de la Dirección General de Escuelas, permitieron que estos terribles hechos siguieran sucediendo”, lamentaron.

El escenario de los hechos

Ocurrió en Mendoza, en la sede del Instituto Próvolo, un enorme edificio ubicado en Luján de Cuyo, en la periferia del área metropolitana. Un lugar, en teoría, gestionado por la Iglesia Católica; aunque lleno de pasadizos, sótanos y habitaciones “secretas”. Entre esas paredes sobrevivían decenas de chicos hipoacúsicos, a los que no se les enseñaba lenguaje de señas pero sí se los abusaba y corrompía.

En noviembre de 2016, una de las víctimas decidió romper el silencio. De a poco aparecieron otros testimonios.

Fueron tantos que la investigación debió dividirse en tres causas para poder evaluar las responsabilidades de una docena de acusados. Se los sindicó como autores materiales, partícipes y encubridores: una verdadera estructura institucional al servicio de los abusos.

Quiénes son los condenados

La primera condena llegó en 2018, cuando Jorge Bordón, ex empleado del Instituto, fue sentenciado –tras un juicio abreviado- a 10 años de prisión.

Las otras tres condenas se conoceron este lunes y cayeron sobre los dos religiosos y el jardinero del Próvolo de Mendoza.

  • Nicola Bruno Corradi Soliman (83)

Nació en Verona (Italia) y es sacerdote. Ya en su país había sido acusado por abusos, pero las víctimas dicen que aunque esa información llegó al papado, la Iglesia no hizo nada. Es más: sostienen que aunque la institución sabía que el hombre era un pedófilo confirmado, lo pusieron al frente de un instituto donde vivían niños con problemas para comunicarse.

En Italia lo denunciaron, pero Corradi siguió en su puesto

Ya en 2009, las víctimas italianas empezaron a hablar, y aún así Corradi -señalado como uno de los criminales en el Instituto Próvolo de Italia- siguió en su puesto.

Fue acusado de 5 hechos. Se lo denunció por abuso sexual gravemente ultrajante con su rol de cura y cuidador como agravantes, a lo que se añade que sus víctimas eran menores. En ocasiones, los vejámenes se realizaban entre dos o más personas. Como si esto fuera poco, se lo sindica como corruptor y partícipe necesario en abusos sexuales con acceso carnal.

Corradi
Nicola Corradi causaba horror entre los niños.

Actualmente está sordo y en una silla de ruedas.

  • Horacio Corbacho Blanck (61)

Sacerdote. Es el principal acusado por los aberrantes hechos que denuncian los testigos.

Corbacho
Corbacho es quien carga con más acusaciones.

Corbacho no solo habría concretado numerosos crímenes, sino que también intercambiaba cartas con otros religiosos, en las que bromeaba sobre la actividad sexual permanente que se concretaba en el Instituto, con menciones al alcohol y a diferentes prácticas.

Cartas
En decenas de cartas, Corbacho comentaba con sus amigos las aberraciones que ocurrían en el Próvolo.

Su metodología era bastante refinada. De acuerdo con los testimonios, la mayoría de los abusos se producían los sábados, porque ese día había menos movimiento en las instalaciones, y solo quedaban en el Instituto los chicos “que no tenían familia”. Cuando eso ocurría, se obligaba a los niños a quitarse los audífonos a la hora de irse a dormir, para que no escucharan los gritos de sus compañeros.

A Corbacho se lo acusó de 26 hechos. Entre ellos, corrupción de menores, abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual simple, con el agravante de que las víctimas eran menores y él era sacerdote (y por lo tanto estaba a cargo del cuidado de los niños). Pero esos no son los únicos agravantes: en ocasiones los abusos se cometieron entre 2 o más personas.

  • Armando Ramón Gómez Bravo (51)

Jardinero. Es sordo y -dice su defensa- también analfabeto. Se lo acusó de 4 hechos: corrupción de menores, abuso sexual gravemente ultrajante en grado de tentativa y abuso sexual con acceso carnal agravado porque se cometió por dos personas.

Armando Gómez
Gómez era jardinero, pero no se dedicaba solamente a eso.
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