“Ayúdenme, me va a matar”, el grito del horror en un femicidio de 70 puñaladas

Juev 04/07/19.- Desde un primer momento, dos cuestiones claves quedaron fuera de debate en el juicio por el femicidio de Cristina Fuentes, de 32 años, mamá de cuatro chicos: la discusión sobre cómo y quién la asesinó.

Advertida por una vecina, que había oído el pedido de auxilio de la mujer (“Ayúdenme, ayúdenme, me va a matar“, gritó), la Policía detuvo al peón de albañil correntino Juan Torancio (25) en el instante en que acababa de cometer el crimen.

El femicida estaba ensangrentado, con una navaja retráctil sus manos, junto al cuerpo al que le había dado 70 puñaladas, delante de la hija de la víctima, de 4 años.

Así, el juicio apenas duró dos jornadas. En la primera quedó establecido que no se se discutirían la mecánica ni la autoría del hecho, y las partes anticiparon sus posturas. En la segunda se desestimaron los testigos, se leyeron los informes periciales y a continuación los jueces dictaron la pena: prisión perpetua.

Juan Agustín Torancio (25), el joven condenado a perpetua por matar de más de 70 puñaladas a su ex novia Cristina Fuentes (32).© clarin.com Juan Agustín Torancio (25), el joven condenado a perpetua por matar de más de 70 puñaladas a su ex novia Cristina Fuentes (32).

Como había anticipado en la primera jornada, la fiscal Andrea Gómez acusó a Torancio del delito de “homicidio agravado por el vínculo por la existencia de una relación, ensañamiento, alevosía y mediando violencia de género“.

El abogado de la familia de la víctima, Eduardo Carnicero, adhirió al planteo, en tanto la defensora oficial del imputado, Gabriela Zapata, sólo planteó la inconstitucionalidad del monto de la pena.

“El imputado actuó con ensañamiento y alevosía porque conocía la rutina de Fuentes y su pareja y estuvo merodeando en la zona a la espera del ataque. Premeditó su accionar, esperó que Rufino Palma (con quien la mujer había regresado tras mantener una relación de meses con Torancio) se fuera de la casa para cometer el brutal y violento abordaje sobre Fuentes que fue advertido por los vecinos del lugar”, quienes dieron aviso a la Policía, explicó la fiscal Gómez.

El crimen ocurrió el 12 de diciembre de 2017 alrededor de las 8.30 de la mañana en una precaria casa ubicada en las calles 103 y 122 del barrio El Colmenar, en Batán.

Fuentes estaba con su nena más chica en brazos, y al abrir la puerta fue atacada por Torancio. Recibió 70 puñaladas en distintas partes del cuerpo: 29 en el cuello, 36 en el tórax y otras en el torso, según el expediente.

Durante la pericia psiquiátrica el imputado había dicho que “no recordaba lo que había pasado” y que la había ido a buscar a Fuentes porque ella no quería volver con él, quien era muy celoso.

“Torancio sabía lo que hacía, eso nunca estuvo en duda y en su lógica de ‘mía o de nadie‘ dirigió su ataque directamente a la mujer. El plus de violencia estuvo plenamente acreditado a partir del informe médico que detalló el tenor de las 70 heridas que Fuentes recibió por parte del atacante”.

Tras los alegatos, los jueces Juan Manuel Sueyro, Mariana Irianni y Fabian Riquert, del Tribunal Oral en lo Criminal 3, tomaron un cuarto intermedio y dieron a conocer la sentencia.

Torancio habló, pidió perdón a la familia y dijo que estaba arrepentido. Minutos después, mientras los jueces deliberaban, Agustina (19), hija mayor de la víctima que lucía una remera con una foto de la madre, se dirigió brevemente al imputado: “Juan, te perdono“.

Enseguida, los jueces lo condenaron a prisión perpetua. El próximo jueves revelarán los fundamentos del fallo.

Tras la sentencia, en uno de los pasillos del lugar, la hija de Cristina aseguró que “perdón es solo una palabra” y agregó: “Yo no sé cómo serán mis sentimientos hacia él, pero odiarlo sólo me generaría más amargura porque yo no tengo a mi mamá”.

La relación entre la pareja había durado apenas nueve meses. Quince días antes del homicidio, la víctima le puso fin al vínculo.

EMJ