Ley 19640: Cuando hay que decir lo que hay que decir.

Mierc 27/02/19.- Hablar sobre El régimen de Promoción Industrial y Económico de Tierra del Fuego, puede resultar hasta redundante para muchos de quienes vivimos en Tierra del Fuego, pero evidentemente no lo es para quienes de vez en cuando vienen a la provincia y ven lo que ocurre aquí no solo con la industria, sino con la sociedad toda.

Rio Grande, en 1972, cuando se promulgó la Ley 19640, contaba con 13.000 habitantes, la idea primigenia fue poblar este confín del mundo ante posibles problemas limítrofes que después ocurrieron. En 1980, la población había llegado a 40.000 producto de la instalación de la industria electrónica y las exenciones impositivas de que gozaba la provincia entre ellos 21 % de IVA, impuestos a puertos patagónicos, impuesto a las ganancias y otros que si se pagan en el resto del continente.

Paralelamente en el otro extremo del continente, un régimen similar al nuestro se implementaba en Manaos, norte de Brasil, sobre el Rio Amazonas. Ahora bien en el año 2001 y en visita a Manaos, nos encontramos con varias sorpresas, la primera, allí vivían 1.200.000 habitantes, había 600 fábricas instaladas, 60 mil puestos de trabajo y una facturación anual de 11 billones de dólares y más de 1200 hectáreas preparas para ampliar el parque industrial.

Habían logrado los dos puntos prioritarios del régimen, poblar y producir a un volumen inédito para nosotros.

En Tierra del Fuego, eran 30 fábricas, 14.000 empleados y 80 mil habitantes, muy lejos de lo que ocurría en Brasil.

Evidentemente el estado no acompañó, ni el desarrollo, ni la inversión, no planificó que producir, ni genero una matriz productiva que permitiera en el mediano y largo plazo reconvertir la producción y adecuarse a los avances tecnológico que se dieron en los últimos 20 años.

Las políticas de apertura de importaciones en los 80 dio por tierra con el empleo en la provincia y una docena de fábricas cerraron sus puertas dejando a cientos de trabajadores en la calle, mientras Manaos seguía creciendo.

Pero además las políticas tanto nacionales como provinciales, no aportaron nada, por el contrario, le jugaron en contra en más de una oportunidad. Un detalle los préstamos bancarios de la entidad provincial, para la compra de vehículos de alta gama y no para la producción, la no aplicación del Sistema de Garantías reciprocas para que las PyMES pudieran acceder a créditos de baja tasas de interés y generar empleo. Recordemos que Brasil, durante la primera gestión de Lula Da Silva, sacó a 28 millones de personas de la pobreza apoyando a las PyMES, el equivalente al 70%  de la población de Argentina en ese momento.

Lo peor que nos pudo pasar es que los gobiernos nacionales hayan tomado esto como una cuestión economicista o un gasto, y no como una cuestión de soberanía estratégica, geopolítica  y económica para el desarrollo de una sociedad y no de un grupo de empresarios. Medir la soberanía en fondos, no resiste el menor análisis, no tener en cuenta los problemas de conectividad, no haber desarrollado un puerto que permitiera sacar la producción de la zona norte de la Isla, abaratar costos, y por sobre todo entender que es un lugar que podría haber desarrollado una importante industria pesquera, y logística con un puerto en la desembocadura del Estrecho de Magallanes, es sin duda no tener ningún plan a futuro para esta provincia y sus habitantes.

A punto tal que en 30 años de provincia, nunca se pavimentaron los 14 kilómetros que separan el paso fronterizo de San Sebastián Argentino del Chileno, Chile pavimentó casi todo el tramo del territorio chileno de la isla, nosotros no.

Esta es solo una muestra, de lo que pasa en cuanto a la ausencia del estado respecto de políticas que acompañen el desarrollo, y esto va más allá de decir que “vamos a defender la ley”, o salir a responderle a un ignoto periodista que pisa por primera vez este lugar como si fuera la razón de nuestra existencia.

La ley de promoción industrial debe en primer lugar ser extendida hasta el 2072 como ya lo hizo Brasil, allí se logrará la seguridad jurídica que tanto necesitan los empresarios para invertir y recuperar esa inversión, contar con inversionistas que se comprometan con este lugar, acceder a la venta de productos a terceros países, y no contar solo con el mercado nacional que está saturado, no solo por la producción nacional, sino por la apertura de importaciones de productos idénticos a los que se producen aquí y menor costo, lo que redunda en cierres de empresas y pérdidas de empleo.

Algunos datos: En 2009 cuando se aprobó la nueva ley de impuestos internos, la industria contrataba casi 16 mil personas y salían a la calle todos los meses, solo en concepto de salarios más de 190 millones de pesos, había circulante y funcionaba todo el comercio, el turismo y las distintas áreas de la provincia, a partir del 2015 la caída fue estrepitosa y hoy según datos oficiales los puestos de trabajo perdidos alcanzan a los 8000, es decir más del 50 % es lo que se redujo el circulante, solamente hablando de las fábricas instaladas en Rio Grande.

Estamos en igual o peores condiciones que en 2001, el parque industrial de Rio Grande está vacío, solo se habla de suspensiones, retiros voluntarios y suspensiones, es decir volvernos a repetir los mismos errores o no hemos aprendido nada.

Lo que queremos poner de manifiesto es que es urgente y necesario un cambio de matriz productiva, mayor decisión del gobierno provincial en cuanto a los proyectos que se aprueben para el Área Aduanera Especial de Tierra del Fuego, promoción de la industria a nivel nacional, informar a los medios de comunicación de cuáles son las condiciones, los costos, y de qué manera se produce en esta provincia, que se ensambla y que se fabrica, porque se habla de ensamblado y este término se toma como una mala palabra cuando en realidad es lo que ocurre en toda la industria nacional y en el mercado global.

Ensamblar: “construir una cosa ajustando las piezas que la componen, ensamblar una aeronave”. Esto ocurre en todas las áreas de la industria, automotriz, electrónica, maderera, petrolera, plástica, todo se ensambla porque estamos hablando de un mercado común como el MERCOSUR, donde se fabrican insumos en distintos países y luego se ensamblan en otros. Un automóvil puede tener parte de hasta 5 países diferentes, sin embargo esto no se cuestiona, quizá porque tampoco se sabe.

Tierra del Fuego cuenta con una herramienta que puede dar mucho más de lo que ha hecho hasta ahora, la pregunta es si los gobiernos nacionales y provinciales están dispuestos a apostar al desarrollo genuino, a la continuidad de un producto que, en Manaos a demostrado con creces que funciona y muy bien, que las políticas económicas no vayan en contra de esta promoción, que se permita la importación de insumos para la producción y no de producto terminado que compita con nuestra industria de manera desleal, a menor calidad y mucho menor precio. Que se dé seguridad jurídica, se aplique la responsabilidad social empresaria, se termine con los contratos temporarios y se pueda tener previsibilidad, pero por sobre todas las cosas se entienda que este es un problema del MERCOSUR y no solo de Tierra del Fuego, porque tenemos un socio como Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay  que son potenciales clientes si se impone vender a terceros países, solo por hablar de la región.

Finalmente y a modo de conclusión, quienes conocemos estos y hemos mantenido la misma postura desde que comenzamos en esta tarea hace 30 años, sostenemos que esto es perfectible, es mejorable, existen las herramientas, técnicas y estructurales para hacerlo, solo hay que tomar la decisión política de desarrollar este polo tecnológico como lo hizo Brasil, está ese ejemplo que hay que seguir, si ellos pudieron nosotros también podemos. Se trata de una provincia y no de un sector, se trata de una sociedad y no de un grupo, tenemos el derecho a seguir viviendo aquí porque sabemos que lo podemos hacer, que nos lo merecemos porque es el lugar que hemos elegido y cada uno sabrá qué lugar ocupa en esta lucha,   que responsabilidad le cabe y cuál es el futuro que quiere para las generaciones venideras.

Trabajo, seguridad, certezas, viabilidad de un lugar geopolíticamente estratégico que va muchos más allá de una cuestión económica, o de política partidaria, se trata de soberanía e independencia económica para miles de argentinos que eligieron este lugar porque en otros no tenían otra opción.

Armando Cabral