Deplorables condiciones de higiene e infraestructura en los pasos fronterizos ubicados en Santa Cruz

Mierc 12/09/18.- Las quejas arrecian. Las presentaciones que hacen tanto viajeros como transportistas y trabajadores no son suficientemente determinantes como para que las autoridades tomen cartas en el asunto. La disconformidad de quienes trabajan en los pasos fronterizos entre Argentina y Chile por la provincia de Santa Cruz es permanente y continua. El personal de Gendarmería, Migraciones y Aduana del lado argentino, trabajan en condiciones paupérrimas, rayanas en el abandono sanitario. La diferencia entre el lado argentino y el chileno es como pasar del día a la noche.

Por razones absolutamente entendibles es imposible mencionar a las fuentes de las cuales no hemos nutrido para realizar este pequeño informe que solo pretende ser un “pantallazo” de la grave crisis sanitaria y de infraestructura que existen en los pasos fronterizos Monte Aymond y en Río Turbio Laurita, Dorotea y Cancha Carrera. El objetivo es que alguien tome seriamente esta anormalidad descrita en esta nota y revierta algo que es una verdadera “vergüenza nacional” si se tiene en cuenta que un paso fronterizo es la primera impresión que nos arrima un país cuando llegamos o la que nos deja cuando lo abandonamos.

Deplorables condiciones de higiene e infraestructura en los pasos fronterizos ubicados en Santa Cruz – Foto: Google Maps

Para situar al lector que no es de Santa Cruz o que nunca atravesó la frontera hacia Chile en alguno de estos pasos, digamos que Monte Aymond y Cancha Carreras son lo pasos más aislados, en tanto Laurita y Dorotea se encuentran cercanos a Río Turbio y 28 de Noviembre. Sin embargo, en todos los casos las condiciones de habitabilidad de los lugares asignados para el personal de Gendarmería, Aduana y Migraciones que debe actuar allí, son de gran precariedad, sin servicios o con servicios muy deficientes, pero en algunos casos, como es en el paso Laurita, el personal estable (Gendarmería, Aduana y Migraciones) se compone de gente que se releva una vez por semana y duermen en cointainers adecuados como una habitación, se calefaccionan con garrafas/tubos y que en épocas de invierno, se quedan sin agua al congelarse la precaria instalación que poseen para proveerse de un tanque aéreo, en muchos casos sin protección de las inclemencias del tiempo que en estos lugares son muy rigurosas con vientos y nevadas copiosas. Los arreglos y adecuaciones, los deben hacer los mismos trabajadores, para poder tener un poco de agua a fin de poder tomar una corta ducha y no morir de frío en el intento.

Deplorables condiciones de higiene e infraestructura en los pasos fronterizos ubicados en Santa Cruz

Pero además de la incomodidad y las malas condiciones de habitabilidad que tienen los trabajadores los cuales deben cumplir largas y agotantes jornadas de trabajo, especialmente en épocas y horarios donde el tráfico es mayor y por lo tanto sus descansos que deberían ser para recuperarse no son tales, toda vez que deben sortear infinidades de carencias básicas que los hace sentir vergüenza ante sus pares chilenos, la misma situación de precariedad sanitaria y falta de control y presupuesto, llega a cada uno de los pasos.

Cualquiera que pase por alguno de los lugares mencionados, podrá observar la deficiencia sanitaria existente, lo cual se transforma en una incomodidad, tanto para el viajero, como para los trabajadores. En el caso de los viajeros, constan denuncias que se han hecho en las oficinas de Gendarmería, Migraciones y Aduana, pero hasta el momento no existen indicios de que alguna de ellas hayan prosperado.

De acuerdo a los testimonios reconstruidos, algunas charlas con personal que en su momento estuvo afectado al control de Gendarmería Nacional, se puede decir sin temor a equivocarnos, que los puestos fronterizos en Santa Cruz están al límite de sus posibilidades y muestran un abandono de tal magnitud que es una verdadera vergüenza a la vista del turismo internacional, nacional y el importante flujo de viajeros que pasan por allí a lo largo del año, quienes con recorrer solo dos kilómetros ingresan al lado chileno donde la realidad es completamente distinta. Allí hay luz, gas natural, instalaciones limpias, agua y baños en excelentes condiciones y pocas o ninguna queja se reciben respecto a las condiciones estructurales de los lugares donde se hacen los trámites obligados de migración y Aduana.

De lado argentino las condiciones edilicias son muy malas, no existe inversión en tecnología, carecen de cartelería, información para el viajero, hay frecuentes cortes de luz, muy pocas luminarias, algunas de ellas rotas y sin reposición desde hace mucho tiempo, no existe ningún servicio de emergencia médica ni accesos adecuados para épocas de invierno o días de vientos huracanados y hasta la mínima comodidad de tener un kiosko o durgstore a mano, solo se encuentra del lado chileno, no del argentino.

El control y reposición de elementos y mantenimiento de la higiene del lado chileno, está a cargo de un representante civil del gobierno nacional y esto se nota en el despliegue del personal dedicado a mantener las luminarias, la higiene, reponer cartelería que el viento destroza, asignar lugares para el estacionamiento y hasta replantar el pasto para que los alrededores del lugar, de por si agreste y gris, luzcan verdes y con la mayor prolijidad posible a la vista del viajero. Cualquier queja que se desee interponer, el receptor inmediato es el mismo agente nacional encargado del servicio; en Argentina no ocurre lo mismo.

De acuerdo a lo que pudimos reconstruir, del lado argentino esa tarea le tiene a su cargo Gendarmería Nacional y se hace evidente allí la falta de presupuesto. Gendarmería subcontrata a la empresa de limpieza  Raingart SRL (de TDF) en Monte Aymond, la cual por falta de pago ha dejado de prestar servicio hace aproximadamente dos meses y las consecuencias son increíbles y están a la vista. Honesto es señalar también, que una parte de esta responsabilidad la tiene el propio viajero que no cuida, no respeta ni mantiene los lugares públicos. Sin embargo aunque transita por allí el mismo público, del lado chileno nada de esto ocurre, lo cual define la falta de control e higiene que destaca a los encargados de mantenimiento del lado argentino.

Baños imposibles de usar, olores nauseabundos, pisos y paredes sucias, falta de agua potable y en las últimas semana, personal de Gendarmería se quejó por la provisión de agua insalubre, obtenida de pozos contaminados en la cual se percibe el olor a podrido y que solo sustituyen llevándose (a modo personal) bidones de agua a su lugar de trabajo; esto son solo algunos de los padecimientos de los trabajadores en zona de frontera a los cuales les debemos agregar el aislamiento no solo geográfico sino comunicacional, por cuanto los más alejados no tienen servicio de telefonía celular y hace poco tiempo recién normalizaron en todos los pasos el servicio de Internet.

No pocas veces, el personal de Migraciones y Aduana, ha tenido que cumplir sus tareas solicitando la solidaridad de los chilenos, porque en las instalaciones del lado argentino faltaba el gas para calefaccionarse o la luz para hacer funcionar el sistema.

De las opiniones recogidas, todas coinciden en señalar que gracias a la buena voluntad de gente de las estancias vecinas, suelen paliar algunas carencias, las cuales se hacen mucho más difíciles de sobrellevar en épocas de invierno y durante el verano no se mitiga el problema porque si bien el clima es más benigno, el trabajo en los pasos fronterizos en ese periodo es de atención las 24 horas.

Han pasado casi tres año que el nuevo gobierno se hizo cargo del poder y las expectativas iniciales eran que muchas cosas iban a cambiar en las fronteras argentino-chilenas. Hasta el momento, indican las fuentes, no solo no cambió nada sino que, por el contrario, se han empeorado algunos aspectos que dependen fundamentalmente de la provisión de presupuesto acorde a las necesidades de los distintos y disímiles lugares donde se emplazan los pasos fronterizos en la provincia.

El hecho de que los trabajadores deban pernoctar en cointaners por espacio de una semana, alejados de centros urbanos, con nieve hasta las rodillas, los tanques congelados y sin posibilidad de vivir dignamente, pone de manifiesto una claro desentendimiento de la autoridad nacional por la gente que debe sacrificarse en zona de frontera, alejados la mitad del mes de sus familias.

El personal de Gendarmería quien tiene tareas de ordenamiento y vigilancia más el poder de policía que asumen en la frontera, sufre las mismas malas consecuencias que el resto de los trabajadores, solo que ellos no se pueden quejar, no hay sindicato que los represente y las órdenes a las que deben someterse no se pueden discutir. Los demás, quienes debieran estar contenidos y protegidos por las autoridades nacionales de sus respectivos organismos y por los gremios a los que aportan, están huérfanos de defensores y la vida en los pasos fronterizos de Santa Cruz sigue siendo un destino de castigo más que de servicio. (Agencia OPI Santa Cruz)