Cuánto cuesta ocultar la realidad.

Mart 14/08/18.- En realidad la pregunta sería cuánto cuesta ocultar la realidad, pero nada cambia el orden de las palabras o el orden establecido por lo que necesitan pagara para silenciar su horrible gestión acá y allá. La incertidumbre es la sensación más notable, el mal humor social, la decepción y la frustración de sentirse una vez más el jamón del sándwich.

Cuanto costará esconder la pobreza, el desempleo, la gente que no tiene para comer, la miseria, los compromisos no asumidos, la necesidades de la gente, los acuerdos incumplidos.

Cuanto se paga para disfrazar la realidad de positiva, cuando todo es negativo para la gente, para los más vulnerables. Cuanto se paga para mentir sobre la seguridad de miles de pibes en una escuela.

Cuál es el costo de mercado para tratar de despegar a dos gestiones políticas calcadas, haciendo que una sea mala y la otra buena, cuando en realidad son lo mismo, provocan los mismos males, tienen la misma insensibilidad, el mismo desapego por la gente, el mismo sectarismo y el resentimiento con los que menos tienen. Porque hay que vender aquí en esta provincia actitudes antipopulares como si fueran lo contrario, porque negar que el ajuste comenzó antes que en Buenos Aires, que aquí se aceptó entre gallos y medianoche un Acuerdo Fiscal que ni siquiera habían leído, como una extorsión, cuando en realidad fue un pacto entre partes y que se aceptó sin consultar a nadie

Como se acuerda en pesos, esconder el saqueo institucionalizado al estado sin que nadie se haga responsable, la falta de gestión, el relato permanente, el destrato, la impunidad, la desvergüenza de los funcionarios que se enriquecen a costa nuestra y mandan fotos del caribe, los que ostentan de todo y delante de todos, los brutos que no saben hablar pero tienen cargos, ignorantes que nunca trabajaron, que no tienen título de nada, que no son especialistas en nada, que no asesoran en nada, porque ni secundario tienen, todo eso se esconde, se oculta.

Cuanto se paga por no preguntar, por no cuestionar, criticar o tratar de conseguir información que le sirva a la gente para tener alguna certeza,

Cuánto vale no saber a qué se destinan los fondos públicos, todas estas preguntas deben tener una respuesta, porque estamos hablando de servidores públicos electos o no, pero en definitiva empleados nuestros, del estado y el estado somos todos nosotros, no un grupo privilegiado siempre, no un empresario determinado, no un amigo, o un familiar metido por la ventana como ñoqui de la administración pública.

Todos merecemos una respuesta ante la inequidad, ante la falta de inclusión, la desigualdad entre habitantes de un mismo país. Lo peor que nos puede pasar es autocensurarnos, silenciarnos o permitir que nos silencien, por cuestiones políticas, económicas o religiosas, que ahora está tan de moda, pertenecer a alguna religión y pasar de ciudadano a individuo y solo pensar, al igual que muchos funcionarios, que esa es la forma, por y para mí, y el resto que se joda.

Cuanto se paga por justificar que una senadora represente a un grupo de iglesias evangélicas y no a la provincia que la votó y que además para muchos eso esté bien. Que desde ese mismo sector se impulse la persecución a quienes piensan distinto, que autoridades electas de la provincia se manifiesten a favor de la religiosidad y no del conjunto que los puso en cargos de decision

Es indudable que vamos por el mal camino y que la ignorancia cunde, ignorancia de ignorar, de no saber y que se aprovechen de eso para sacarnos hasta la última gota de sangre, de esperanza, de ganas. Para arrebatarnos derechos, expulsarnos del lugar que elegimos para vivir y que ante todo esto, solo una mínima parte de la sociedad se expresa, se cuestione, se replantee que hacer, como seguir, como defender lo que cada uno ganó con esfuerzo, con sacrificio, sin acomodos y sin dadivas de ningún tipo.

El futuro de la isla es incierto y nada hace suponer que alguien nos de certezas, porque esto y aquello son lo mismo pero con distinto nombre y eso es lo que la mayoría oculta aun cuando traten de despegarlo por todos los medios.

Armando Cabral