El éxito tardío trae resentimiento, o como destruir el paraíso.

Mart 24/07/18.- Supongamos, solo supongamos que un boxeador, se enfrenta dos veces con el campeón y pierde en las dos oportunidades por knockout, pasa un periodo de tiempo, y vuelve a pedir una pelea por el campeonato, pero el campeón ya se retiró, hay otro que no es ni la sobra de aquel que lo apaleo dos veces, aun así logra el título, pero el sabor no es el mismo, no hay satisfacción, no hay festejo, hay resentimiento.

Qué pasa si eso lo trasladamos a la política, cuales son las reacciones que tiene aquel que sabe que no le podrá volver a ganar al campeón y peor aún,  que su título puede no durar mucho tiempo?, lo que pasa es que hay una actitud de venganza contra todos aquellos que llevaron a la cumbre al campeón, contra los que lo aplaudieron, con los que aún lo recuerdan, con los que ayudo el campeón,  y no solo eso, además en algunos casos le piden que vuelva, la bronca es aún mayor, porque pareciera que no hay legitimidad aun con el cinturón de oro en sus manos, el apoyo es a medias no hay compromiso, ni tanto reconocimiento como tuvo aquel campeón ya retirado al que no podrá volver a ganarle.

El resentimiento crece, las reacciones son espasmódicas y sin reflejos, los pies están pesados y apenas se mueven, las promesas no son acompañadas con los hechos, las decisiones son erróneas, lo ganado se va diluyendo y comienza a aparecer el fantasma de la inevitable caída, ya no en la lona de un ring, sino en la confianza popular, en el pueblo, los que ya no pueden explicar el desbande, el caos, y el desinterés del entorno.

Se recurre a la campaña propagandística pero se elige mal a los propaladores y eso se vuelve en contra, se nota que no hay nada detrás de la pantalla, es un inmenso vacío lleno de palabras banas y de aplausos rentados.

De explicadores de lo inexplicable, ya no queda nada para prometer, cada acto en el que se presenta es casi imperceptible, se comienza a trabajar en contra de quienes lo ayudaron, se eligen enemigos y se los castiga con dureza, de degrada la figura del opositor, a traidor, se sonríe falsamente, se abraza sin calidez y se actúa en consecuencia, solo es un acting para la tribuna porque ya no hay nada que s pueda hacer o al menos no aparece en ninguna parte algo que lo haga siquiera suponer. Cuando en la política se entra en el terreno de lo personal, no hay retorno, cuando se beneficia a unos y a otros se los descarta, se es sectario, excluyente y hasta impopular.

El éxito tardío trae resentimiento, no es una frase mía, obviamente, pero aplica perfectamente a la destrucción del paraíso que estamos viviendo, Tierra del Fuego era un paraíso, de bellezas naturales inigualables, de una riqueza en recursos incalculable, de un recurso humano que nadie puede discutir, era un paraíso con el futuro perfecto, solo había que gestionar, solo había que trabajar, solo había que planificar, generar riquezas con valor agregado, copiar lo que hizo Manaos, nada más que eso, copiar lo bueno y llevarlo a cabo, ellos en Brasil lo lograron y hoy son casi dos millones de habitantes, nosotros no solo no lo copiamos sino que lo hicimos todo mal, si hubiéramos querido hacerlo mal no nos hubiera salido tan bien.

Logramos fracasar con todo éxito, cero gestión, cero idea, cero realización, todo palabrerío, ni el puerto de Ushuaia se amplió y se viene prometiendo desde 2005, menos aún el puerto en Rio Grande monumento a la corrupción de José Estabillo y sus acólitos desde 1994.

He sido testigo del nacimiento de esta provincia, éramos la más rica del país, con 600 millones de dólares de crédito y cero deuda  en 1991, hoy tenemos una deuda de casi 6 mil millones de pesos, congelamiento salarial, aumento de la pobreza, desempleo, fabricas que cierran todos los días, trabajadores suspendidos por tiempo indeterminado, docentes que no cobran, hospitales sin profesionales, enfrentamientos de todo tipo con todo aquel que no se sume al sequito de aplaudidores, control de medio públicos, censura en los canales del estado, ocultamiento de información pública como por ejemplo el ejecutado del presupuesto de obras públicas, ministros y funcionarios que no pueden hablar, entre ellos el Ministro de Economía, José Labroca, que solo informa a la Legislatura, y un agregado sesiones secretas para explicar gastos que se realizan con fondos del erario público, entrega de los recursos naturales, tarifazos, carga fiscal insostenible, ajuste, en definitiva un castigo tras otro a una sociedad que no se lo merece, pero que tampoco es escuchada.

Son vergonzosos los operativos mediáticos con medios ilegales y sin responsables, informes falaces, inventados y casi hilarantes para generar reacciones de todo tipo menos positivas ensuciando y desmereciendo a cualquiera que haga algo en bien de la comunidad, el destrato institucional, la inconstitucionalidad de acciones como la quita de impuestos a Rio Grande, o los intentos de municipalización de una zona de asentamientos irregulares, donde ni siquiera se pagaban impuestos son algunas, solo algunas de estas acciones cargadas de resentimiento. Esto ni siquiera es una crítica, es un repaso de lo que los fueguinos estamos viendo, la destrucción del paraíso, la presión para que muchos nos tengamos que ir, la intolerancia y la soberbia de creer que el mundo es nuestro y de nadie más, que nada impedirá lograr el objetivo, aun cuando ni siquiera ellos lo saben.

Hablan de PAZ SOCIAL, y la pregunta es, ¿cuál paz social?, la del silencio, la de la represalia, la del castigo al que se atreva a opinar distinto, la de ahogar a los que pueden hablar dando pauta de manera selectiva a aquellos que ni siquiera saben cómo nació esta provincia porque no estaba aquí, discriminando e incumpliendo leyes provinciales en vigencia y derogando otras, siempre como castigo y no como correspondería para beneficiar al conjunto de la sociedad.

El campeón está rodeado de aduladores, todos le dicen a todo que sí, “tenemos el mejor futuro”, que futuro?, mejor para quién?, evidentemente no para todos, solo para un grupo que siempre vivió de lo mismo y eso ni el mismo campeón lo cree, porque ya no hay a quien enfrentar, ya no hay futuro cuando se le gana al segundo, no hay futuro cuando la cabeza no funciona, no hay futuro cuando los que te acompañan ya están pensando en irse con lo que les hiciste ganar, no hay futuro cuando no se escucha a los que saben, no hay futuro cuando te sacas una foto abrazado con un niño pobre y ese niño no sonríe, no hay futuro cuando no se hace nada para que lo haya.

El éxito tardío trae resentimiento, pero la culpa no es del pueblo, es de quien cree que sostiene el mundo sobre sus hombros cuando en realidad solo se tiene en las manos un cinturón dorado y eso convierte el supuesto éxito en una venganza, porque ha quedado demostrado que no siempre ganar es sinónimo de triunfo, a veces es solo un éxito a destiempo, un segundo de fama, un suspiro, es casi nada en la historia, porque como todas las cosas eso también pasará. y como dijo Roy en Blade Runner “tu recuerdo se desaparecerá  como lagrimas en la lluvia”.

Armando Cabral