Los Moyano, contra la reforma laboral: la “familia unida” suma fuerzas para influir en el Congreso, salario y empleo

27-11-2017 Cuando parecía que el apellido más notorio del mundo sindical diluía su poder, las imprevistas trabas al proyecto oficial fueron un recordatorio sobre qué tan lejos son capaces de llegar para defender sus intereses. Las claves para el momento actual, un mix de negocios y realineamiento político

os Moyano volvieron a demostrar su poder de fuego y a concentrar la atención del poder político.

La movilización al Congreso convocada por Pablo Moyano en contra de la reforma laboral no sólo generó cortocircuitos en la CGT, en medio de su gira por el Vaticano.

También, descolocó al peronismo y complicó los planes del Gobierno, al forzar la suspensión de su tratamiento parlamentario hasta el recambio legislativo del 10 de diciembre.

El senador Miguel Ángel Pichetto fue el encargado de anunciar el impasse, molesto por la actitud del hijo del camionero y ante la “falta de cohesión” en la central obrera.

No obstante, el mayor golpe lo recibió el oficialismo, ya que hasta hace unos días creía que contaba con el apoyo en bloque del sindicalismo peronista, incluido el de Hugo Moyano.

Fuentes del Ministerio de Trabajo reconocieron a iProfesional que “se decidió esperar a la CGT” y ratificaron que “la reforma laboral sigue intacta“.

La movida de los Moyano coincide con las presiones crecientes que enfrenta la familia sindical más poderosa del país en múltiples frentes. 

Desde la victoria electoral de Cambiemos, Hugo Moyano, ex titular de CGT, se siente cada vez más amenazado en su fuente de poder, el gremio de Camioneros, por dos costados.

Uno de ellos es el cambio tecnológico, que elimina empleos. El otro, el plan oficial para reducir los costos de transporte, que contempla un convenio colectivo “flexible”.

El cerco se extendió en las últimas semanas a la firma OCA, endeudada en más de $4.000 millones por evasión de impuestos.

Esta empresa, que cuenta con 7.000 camioneros (cuyos sueldos llegaron a depender de la caja que maneja Hugo Moyano), atraviesa un momento más que crítico: mientras el gerente Patricio Farcuh trata de destrabar el concurso de acreedores, el Gobierno amenaza con no renovarle la licenciael próximo 5 de diciembre, si no regulariza su situación fiscal.

“Esta semana vamos a tener novedades sobre el concurso”, aseguraron a iProfesional fuentes de la empresa.

El camionero también mira de reojo a la Justicia, ya que olfatea posibles represalias instigadas por la Rosada.

“Sería un orgullo caer en cana con un gobierno tan gorila como este por defender a los trabajadores”, desafió Pablo Moyano, secretario gremial de CGT.

Ese fue el destino, por hechos de corrupción, del sindicalista Omar Caballo Suarez, quien acusó al camionero de haber estado detrás de su detención para así ubicar a una agrupación alentada por el moyanismo al frente del gremio marítimo.

Todas esas señales pusieron en alerta a los Moyano y aceleraron una suerte de plan de contención, con el armado de un arco opositor político-sindical-eclesiástico comandado por su hijo Pablo.

Este último es visto en el mundo sindical como el “duro” de la familia política, compuesta por el diputado Facundo (Moyano) y el abogado de la CGT “Huguito” Antonio (Moyano).

Por fuera de este círculo, en un segundo anillo, se ubica el triunviro Juan Carlos Schmid y los gremios aliados, como “palomas de la paz”.

El fantasma de La Banelco
Según pudo saber iProfesional, Pablo mantiene su plan de marchar al Congreso junto con la corriente sindical liderada por el bancario Sergio Palazzo y la CTA de Hugo Yasky.

Se plegarían a esta manifestación movimientos sociales kirchneristas y organizaciones allegadas al Papa. Como la del legislador Gustavo Vera, quien facilitó el encuentro entre Francisco y el camionero, con el que “primereó” al resto de la cúpula sindical.

El acercamiento de Moyano al “sindicalismo K” no es bien visto en Azopardo.

Incluso, dentro del moyanismo, hay quienes cuestionan la alianza con Palazzo (cercano a Cristina Kirchner): intuyen que el endurecimiento excede el debate de la reforma laboral.

“Pablo posee un lugar en el Consejo Directivo, pero tiene sus intereses políticos y económicos, muy particulares, no solo de camioneros sino de la familia”, señalan fuentes gremiales.

La emergencia de ese espacio ecléctico, con poco peso en el Congreso pero con capacidad de lobby y poder de fuego, bastó para frenar a Pichetto. 

Tanto la bancada que lidera en el Senado como así también Gobierno, están a la espera de un comunicado de la CGT que clarifique su postura.

El PJ busca así despejar el fantasma que alimentó Pablo Moyano días atrás, cuando advirtió que se movilizaría al Parlamento para que no haya “otra Banelco”.

La sola referencia al presunto pago de sobornos senadores peronistas para aprobar la reforma laboral (que rememora al Gobierno de Fernando De la Rúa), generó urticaria en el bloque de Pichetto. Pero también influyó el faltazo del triunvirato al Congreso, condición exigida por el senador.

Ahora el Senado deberá retomar el debate con una nueva composición en la que oficialismo y oposición deberán lidiar con la presencia desafiante de Cristina.

Con todo, Cambiemos logró un paso estratégico al lograr el dictamen de la reforma previsional en la Cámara alta, tras acordar con el PJ una fórmula para actualizar las jubilaciones en base a la inflación (70%) y al índice RIPTE (30%), que tiene en cuenta la evolución de los salarios.

Lo que aún sigue siendo una incógnita es qué hará Moyano. En la cartera laboral confiaban en que la presencia de su hijo, Hugo Antonio, en las negociaciones con la CGT era un guiño del líder camionero a la reforma laboral.

Fue a pedido del abogado sindical que se excluyó al transporte de carga del artículo que facilita la tercerización.

Días atrás, el letrado salió a desmentir su apoyo a dicha reforma y negó su participación en la redacción del texto, como había sostenido el ministro de Trabajo Jorge Triaca.

“Ellos tienen una interna fuerte de poder. Moyano padre no puede controlar a su hijo, lo manda, lo suelta, pero el acuerdo con la CGT está“, aseguran fuentes del Gobierno.

Por otra parte, en sus movimientos ambiguos y a veces contradictorios, el líder camionero se alineó en la interna del PJ bonaerense con el sector del intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, y el de Echeverría, Fernando Grey.

Ambos están enfrentados al matancero, Fernando Espinoza, aliado de Cristina Kirchner.

Hugo, Pablo y el legislador Facundo Moyano sellaron su compromiso con una foto el viernes pasado en la quinta de la intendencia de Merlo, donde se mostraron junto a intendentes renovadores randazzistas.

Presiones múltiples
La estocada a la reforma laboral es una señal de hasta dónde está dispuesto a llegar Hugo Moyano con tal de incidir en las políticas de Gobierno y preservar su margen de influencia sobre el sindicalismo.

No es para menos. Desde allí ascendió a la conducción de la CGT en tiempos de Néstor Kirchner, construyó la confederación del transporte (que le paró el país a Cristina en cinco ocasiones) y se catapultó al negocio del fútbol, con su llegada a la presidencia de Independiente y al círculo de poder que maneja la AFA.

Sin embargo, las peleas con dirigentes no lo apartaron de su gremio, donde mantiene un ojo atento a los conflictos que se avecinan.

En la rama logística, por caso, el avance silencioso del resumen bancario digital amenaza con desatar la “guerra del papel”. 

Es que los bancos públicos y privados profundizaron su “despapelización” con el aval del titular del BCRA, Federico Sturzenegger, pese a que a la ley 27.250 de Defensa del Consumidor, sancionada el año pasado, obliga a enviar facturas impresas, salvo que los consumidores pidan lo contrario.

Lo mismo hicieron las empresas de servicios (telefónicas, aguas, energía y cable), y a partir del 1 enero se sumará el fisco bonaerense (ARBA), que concentra el pago de impuestos inmobiliariospatentes y automotores, entre otros.

La digitalización creciente de los servicios aglutinó a los camioneros, la industria gráfica y empresas del correo en una cruzada común contra lo que alertan podría provocar la pérdida de más de 30.000 empleos.

A través del Defensor del Pueblo porteño, Alejandro Amor, elevaron el reclamo al BCRA y a la Dirección Nacional de Defensa al Consumidor, que depende del Secretario de Comercio, Miguel Braun.

Sin embargo, desde ambos organismos informaron a iProfesional que no detectaron una violación de la normativa.

“Todo el Estado va a despapelizarse y simplificarse, pero no tenemos quejas de los consumidores”, señalaron desde el área de Braun, al tiempp que indicaron: “Esto no significa que estemos en contra de Camioneros”.

El convenio colectivo es otra fuente potencial de conflictos. Tal como lo adelantó este medio, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, apuntó directamente contra el camionero en un foro empresarial en Rosario, donde responsabilizó a Moyano del costo de la logística. 

El funcionario Solo expresó lo que piensan los empresarios del transporte de carga, que vienen reclamando cambios laborales en las mesas de la actividad impulsadas por el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.

En concreto, la Federación de Empresarios del Transporte de Cargas (Fadeaac) busca modificar el adicional por antigüedad y la jornada en la rama del petróleo, donde los choferes de camiones se oponen a replicar el acuerdo de Vaca Muerta.

También quiere revisar el recargo en las remuneraciones previstas para la zona patagónica y la eliminación de un certificado libre de deuda que emite el sindicato a los transportistas que cumplen sus obligaciones.

Del mismo modo, el banco de horas y las facilidades para tercerizar previstas para el transporte de carga, eran dos puntos solicitados por el sector que finalmente quedaron fuera de la reforma laboral.

Fue expresiva al respecto la frase del titular de Fadeaac, Lucio Zemborain: “Nuestro convenio se ha ido actualizando en beneficio del trabajador, nunca para aumentar la productividad”.

“Queremos introducir cambios para reducir el costo de la logística, pero nos ha tocado bailar con la más fea“, concluyó.

Iprofesional