EL ASTILLERO ESTATAL RECUPERADO La reparación en Tandanor quedó ahora bajo la lupa

Sab 25/11/17 .- En la refacción de “media vida” hecha al submarino se le cambiaron el motor y las baterías. El kirchnerismo recordó que se trabajó con asistencia de técnicos alemanes.

Las falta de certezas en torno al destino del submarino ARA San Juan ha puesto en primer plano las reparaciones recientes de esta unidad naval, incorporada en 1986 a la Armada Argentina. En particular, la lupa se posó sobre la refacción de media vida que desarrollaron los astilleros estatales de Tandanor, con la ayuda de diversos contratistas. La réplica no tardó en llegar, porque el kirchnerismo y gremios de Fabricaciones Militares salieron a apuntar contra la falta de recursos en los últimos dos años.

La empresa Tandanor fue un emblema de la recuperación de la industria de defensa nacional durante el kirchnerismo, una política que tuvo a dirigentes de La Cámpora como responsables de Fabricaciones Militares. Tandanor había sido privatizada durante el gobierno de Carlos Menem en 1991. Ocho años después, la gestión privada llevó la firma a la quiebra y un grupo de trabajadores mantuvo el reclamo por su reapertura. En marzo de 2007, Néstor Kirchner decidió estatizar la firma y buscar su reactivación.

La refacción de media vida del ARA San Juan, entre 2008 y 2014, fue su primer gran contrato. Según cuenta la propia empresa, fue “una de las obras más difíciles y complejas en la industria naval” argentina. La dificultad, explican, surge porque  el reemplazo de motor y el arreglo de sus baterías requirió “cortar el casco de la embarcación por la mitad con oxígeno-acetileno y separarla en dos partes, debido a que no es posible sacar, ni ingresar, equipamiento por las pequeñas escotillas del submarino”.

Según explicó el Jefe de Proyecto Submarino, capitán Mario Pontello, “el corte del casco resistente había implicado la separación de la columna vertebral del submarino”.

La obra comprendió un total de 625 trabajos, que fueron realizados por cerca de 600 trabajadores, contratistas y efectivos de la Armada. La mayoría de las reparaciones fueron realizadas en el Taller Naval Almirante Segundo Storni. Estas instalaciones son parte del ex astillero Domecq García, donde se había proyectado construir cuatro submarinos iguales al San Juan en el contrato original que incluyó la compra de dos unidades a la alemana Thyssen.

Los trabajos realizados incluyeron, entre otras reparaciones, el “replacado y la reparación integral de cada una de las 960 baterías”. Este es uno de los puntos que quedará en la mira, porque las baterías, que fueron ajustadas por la firma Varta, podrían ser el origen del incidente que terminó con el ARA San Juan perdido en el Atlántico Sur.

La ex ministra de Defensa, Nilda Garré, salió esta semana en defensa de los trabajos al señalar que “se cambiaron los generadores, el motor principal, las baterías, las tuberías”. Y agregó: “Quedó a nuevo”. También recordó que se convocaron a los submarinistas que habían ido a Alemania cuando se adquirió la nave y que se contrató a la firma Siemens para el arreglo del motor. En total, estimó la funcionaria que inició los trabajos, se gastaron unos 20 millones de dólares.

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