Carta de una mujer golpeada.

Mart 19709/17 .- No comencé ayer con esto, ni espere a que estuviera de moda hablar de la violencia de género, cuando nadie mencionaba el tema, cuando no había más que dos radios en Rio Grande, encaré esta problemática solo y así ha sido hasta hoy.

Con el tiempo la violencia que no se ve se fue politizando, le pusieron color político, camiseta política, y hasta discurso político, se desfiguró una situación a tal punto que como dice la autora de esta carta, en ese momento llamaba la atención que un hombre, se encargara de hablar del tema.

Esto ocurrió en 1989 y es un alegato de alguien que debió escapar de esta provincia para salvar su vida.

No sé si tuve mucho o poco que ver, pero hice lo que creí que debía hacer, escuchar y poner el problema de miles de mujeres en un momento donde el solo mencionarlo era causal de castigo. Nunca conocí a este mujer personalmente, pero el hecho de que en una radio se hablara de mujeres golpeadas, manos larga y armas rápidas, ayudo para que tomara la decisión que la saco de ese infierno y eso es lo que se debió seguir haciendo desde los medios de comunicación, hacerles saber a los violentos que sabemos que existen, que nombrarlos y ponerlos en evidencia puede evitar males mayores, que así como hay violentos con las mujeres y millones que no lo son.

Por eso decidí no transcribir esta carta y publicarla tal y como la recibí en aquel momento para que sean ustedes quienes tomen conciencia, para que sean ustedes quienes cuando escuchen golpes o peleas las denuncien, para que seamos todos los que nos pongamos a trabajar de inmediato en la prevención de la violencia de género y no convertir esto en una continua cantinela discursiva, perorata de barricada y utilización política militante, cuando en realidad se trata de personas, de mujeres, de seres humanos que son asesinadas todas los días de las formas más brutales.

Desde 1989 vengo tratando de hacer lo que puedo, pero me niego terminantemente a ponerle una bandera a esta causa, como a tantas otras que tienen que ver con los derechos humanos, con los derechos civiles, con el respeto a la vida, en definitiva con gente que necesita ayuda ahora, no mañana, ayer, que vive en un infierno, que expone a sus hijos también, hijos que después quedan huérfanos. Toda una situación social que hay que trabajar debidamente y no solo analizarla, declamarla, porque mientras eso pasa muere una mujer cada 18 hs en Argentina y es una absoluta locura que el estado esté ausente, que no haya campañas de prevención, equipos especializados, una línea de ayuda, nada que funcione en pos de salvar la vida de personas.

Lo que van a ver en esta carta es una historia real como la de miles de mujeres que pasan por este calvario todos los días. Ojala sirva para que algunas de ellas tomen la decisión de comenzar otra vida.

Armando Cabral