¿Porqué, Carla?

Lun 07/08/17 .-Y de repente escuche llorar a alguien que no tenía nada que ver con esa muerte, ni siquiera estaba en la misma provincia, ni en la misma ciudad. A cientos de kilómetros lloraba por la muerte de una jovencita de 15 años que se había disparado un balazo en una escuela de La Plata, una más, se pudo haber evitado?, no sé, nunca se sabe.

Estamos naturalizando la muerte, ya no nos conmueve que día a día veamos, escuchemos o leamos que una mujer murió, ya sea adolescente, joven, o adulta, todos los días cada 18 hs aparece esa noticia que no queremos conocer.

Y pasan y se siguen sumando a la estadística, como algo más que pasa en todos lados, que por algo habrá sido, buscamos una excusa para justificar la muerte, ya nada nos detiene, nada nos moviliza, quizá porque no es de adultos mirar al cielo y preguntar ¿Por qué?.

Es mi trabajo informar, pero eso no me quita el ser humano, ni la sensibilidad, ni la tristeza, o la angustia de no poder hacer algo más, de no poder impedir el dolor que genera la pérdida de vidas por las razones que fueran.

Todos vamos a morir, pero nadie está preparado para eso, ni para la muerte de los otros, quizá porque ese miedo indisimulable de saber que hay un fin nos hace sentirlo más cerca según pasan los años. Mucho menos cuando la víctima es apenas una niña.

Soy periodista, ni juez, ni especialista y aunque lo fuera, seguramente me dolería tanto como hoy esa perdida, ya sea por un accidente, por un femicidio, o lo que fuera que termine con la vida de alguien.

No puedo no preocuparme, no puedo desinteresarme y tampoco puedo tratarlo como una noticia más, no lo es, no lo son las miles de muertes anuales de mujeres.

No puedo imaginar el dolor de los familiares, no puedo imaginar el vacío abismal del alma ante un hecho así, la rabia, el odio, la angustia, todo ahí a flor de piel y no poder volver atrás el tiempo para evitarlo, ya no hay retorno y nadie se recupera de eso, nadie es tan fuerte como para superar la muerte de un hijo, lo sé, he visto los ojos vacíos de vida de aquellos que sentados frente a mi dieron testimonio de ese dolor inenarrable, de ese final impensado, incomprensible y tan irreparable.

No podemos naturalizar la muerte, no podemos dejar que sea una noticia más, no podemos seguir viéndolo pasar, no podemos, no puedo no deberíamos aparecer insensibles ante la gente, tenemos que poder darle a esto otra connotación que no sea la de una noticia más.

Hay que poder priorizar la vida y lo que nos pasa como seres humanos porque estamos perdiendo el horizonte, estamos deshumanizando un trabajo que es tan humano como cualquier otro, paremos un instante y miremos lo que nos rodea, la sociedad que camina a nuestro lado y entendamos que somos quienes les llevamos día a día esa información que esperan sea tratada como lo que es y no como una mera estadística.

Me voy a seguir preguntando ¿Por qué Carla, porque?, y también porque nosotros podemos ser tan intolerantes, tan inhumanos ante la muerte, tan profesionales, tan fríos como para que la muerte de una adolescente que tomó esta terrible decisión, sea una noticia más, no lo es, hay un entramado social, hay una familia, hay amigos, hay una historia de vida, hay un todo, que no está.

Alguien dirá que es así, pero en el fondo usted y yo sabemos que no debería ser así, que no debemos permitir que nuestros chicos elijan la muerte antes que la vida, los amaneceres diarios, el sol en la cara, y la inmensa experiencia de vivir cada segundo como si fuera el último, pero vivir.

No tengo porque esconder esta tristeza, no tengo porque disimular nada, ni parecer como que no importa, ni me importa lo que piensen los demás, no quiero perder esta capacidad de sentir y expresarlo tal y como me sale.

Armando Cabral