La unidad del pueblo Argentino, una irreparable pérdida.

Juev 01/05/17 .- No estoy hablando de la muerte de una persona en particular, estoy hablando de algo que perdimos los argentinos y que pareciera que nunca vamos a recuperar: La unidad del pueblo en defensa de la institucionalidad, la soberanía, la justicia social y la independencia económica.

La ciudadanía se partió en dos hace más de una década, no importa si fue el populismo tercermundista, la ignorancia generalizada o el fanatismo idiota, pero estamos partidos al medio.

Esa división a favor y en contra, que antes, era Boca River, Ford, Chevrolet, y solo duraba un domingo de futbol o carreras de TC, pasó a destruirlo todo, copó todos los espacios, destruyó familias, amistades, pero sobre todo nos llevó a convertirnos en un país subdesarrollado, dependiente, corrupto, atrasado, intolerante, violento y uno de los peores educados de Latinoamérica.

No necesito decir quién y porque, no, pero lo cierto es que ustedes y yo sabemos porque estamos aquí, con estadísticas que abruman, 32% de pobres, 6 millones de niños por debajo de la línea de pobreza, 251 mil millones de pesos de deuda probada a diciembre de 2015, funcionarios presos, cientos de denuncias penales por coimas, cohecho, sobreprecios, cartelización de obras, enriquecimiento ilícito, y todo aquello que ustedes y yo hemos leído, visto y oído hasta el hartazgo. Esto no es lo más grave, grave es que aun sean los cómplices quienes están presos y no los responsables directos y más grave aunque haya quienes no solo los defienden sino que además pretenden que vuelvan a gobernar este país, entre estos y los que no estamos de acuerdo se formó la famosa grieta, entre los que se beneficiaron del saqueo sistemático del país, revoleando bolsos en un convento, sacando millones de pesos en un día, pagando obras que no hicieron, alquilando hoteles vacíos, copando toda la obra pública, actuando para el régimen, pagando películas que jamás se filmaron, cantando en recitales por montos asombrosos que jamás habían pagado, prestándose para ir a marchas de las que no tenían ni idea porque se realizaban, siendo testaferros de los coimeros.

Ellos contra el resto y el resto contra ellos, lo indefendible contra lo creíble, y no hubo forma, los fanáticos no escucharon y así fue como de chorros pasaron a perseguidos políticos y este país intelectualmente subdesarrollado escuchó lo que le vendían y lo que es peor creyó.

Y hoy cuando las consecuencias están a la vista, hasta funcionarios en gestión defienden y justifican todo eso en las redes sociales, sin que nadie los contradiga. Es realmente vergonzoso y pone de manifiesto, no solo quienes votaron lo anterior, sino a quienes votaron después, evidentemente no tenían ni las más remota idea de quienes se trataba.

Y cuando se pensaba que se podía salir de todo, sin que esto signifique de ninguna manera lo anterior, volvimos a meter la pata y votamos a un presidente que improvisa sobre la marcha, que quiere manejar la economía del país como la de un club de futbol y así perdemos la independencia económica, endeudándonos de manera escandalosa, abriendo las importaciones y perdiendo miles de puestos de trabajo en un año y seis meses.

La justicia social no existió antes tampoco, sino no tendríamos 6 millones de niños en la extrema pobreza, como tampoco se puede hablar de inclusión, es una palabra inventada para tratar de disimular las inequidades argentinas de los últimos 20 años. Los desnutridos del NEA son la prueba más cruel de esa falacia inclusiva.

Y por último la soberanía política, con una base militar inglesa en nuestra provincia y los convenios internacionales firmados, por ejemplo, con China, esta situación histórica se desdibuja cada día un poco más, generando más dependencia de potencias mundiales, en detrimento del crecimiento interno.

Argentina ha perdido lo más valioso que tiene un país, la unidad de su gente, esto hace tambalear la institucionalidad, cuando supuestos referentes de los derechos humanos dicen cosas como “si pudimos con Videla, vamos a poder con Macri”, cuando quien tienen que estar preso, es la referente número uno de determinado sector político, y más aún cuando a todo esto se le suma el fanatismo ciego de quienes los justifican. NO hay forma de salir del pozo cuando unos tiran del carro hacia adelante y otros hacia atrás. Tan simple como eso.

Armando Cabral