La política fenicia, navegar en la niebla

Rio Grande 26/04/17 .-Hace un tiempo hablaba aquí de las políticas públicas, evidentemente como muchas de las cosas que escribo, cayó en saco roto, aunque debo aclarar que no espero en lo absoluto que se tengan en cuenta por quienes han podido subsistir a la política durante 25 años sin hacer absolutamente nada.

Y la nada, es la nada, no se hizo nada que solucionara la problemática del conjunto de la sociedad, jamás se planificó nada, si no fuera así no se entiende porque estamos peor que hace 27 años cuando el Movimiento Popular Fueguino recibió esta provincia con deuda cero y 600 millones de pesos o dólares para su puesta en marcha.

No se planificó el crecimiento, no se planificó la urbanización, no se planificó la salud, ni la educación o la seguridad. Debo entender que la gran mayoría de los políticos ni siquiera entendió que la instalación de industrias exigía toda esta planificación.

Pues bien, aquí estamos en el siglo XXI, con unos 200 mil habitantes más que hace dos décadas y con los mismos problemas de entonces.

Los hospitales son poco menos que depósitos de gente, donde hay más probabilidad de morir por una infección intrahospitalaria que de salir curado. Las escuelas están destruidas aunque digan lo contrario, y atestadas de alumnos, algunas con tres turnos diarios, mañana tarde y noche, lo que justifica la situación edilicia, la seguridad no existe, en promedio hay tres robos por día, y claro esto se debe a que para una jurisdicción de 37 mil personas hay 8 policías por turno, un patrullero y nada más.

Los hospitales no tienen profesionales, se deben pagar sumas siderales para retenerlos aquí y así y todo están tres meses y se van, ni el tamaño de la cárcel de Rio Grande se planificó a futuro, lo mismo con la archiremanida planta de agua de El Tropezón, desde 1974 tenemos la misma y la ciudad creció tres veces, que hicieron los intendentes anteriores, un solo natatorio durante 20 años, nadie planifico nada, a nadie le importó si esto crecía o no, deben haber creído que nadie se iba a reproducir en esta Isla, ni siquiera pensaron en eso. Porque con solo consultar la cantidad de nacimientos por año, sabrían cuántos jardines de infantes se debían construir con 3 años de antelación a que ese niño ingrese al mismo.

Ahora bien cuando uno les pide proyecciones te miran como si les pidieras un millón de dólares, es tanta la ignorancia, la mediocridad y la impunidad que hacen realidad aquello de “en el país de los ciegos el tuerto es rey”, insisto no todos, pero es obvio que la mayoría entra en esta descripción.

Navegamos en un mar de ignorancia que da miedo, y ante esa ignorancia la pose es de “la tengo re clara”, cuando en realidad no pueden solucionar nada, ni lo urgente ni lo importante ¿saben porque?, porque no les importa. Lo único que tienen planificado muchos, es que se van a jubilar, esperan ese día y al siguiente hacer la mudanza para irse a vivir a otra provincia o a la suya y lo publican en Facebook para que todos nos demos cuenta de cómo se nos ríen en la cara.

Entonces como no va a caer en saco roto cualquier cosa que intente proyectar a futuro, como no va a pasar de largo la planificación si te distraen con pavadas, choques y robos de 2000 pesos, como va a importar la estadística si es más importante el wasap que la educación de sus hijos.

No es que no les importe, no es que no quieran, no saben, pero son incapaces de aceptar que no tienen ni palmaria idea de lo que son las políticas públicas y en particular la planificación para la gestión del estado, solo se escuchan a sí mismos, dicen una cosa y hacen otra y van como los fenicios navegando en la niebla y nos arrastran a todos a una incertidumbre que hoy ya es insoportable. Tratándonos a todos de idiotas, tomándonos el pelo, subestimando nuestra inteligencia y llenándose los bolsillos.

Argentina pasa por uno de los peores momentos de su historia y esto de ninguna manera significa que antes hayamos estado mejor, o que el anterior gobierno no haya sido parte del problema, es más lo agravó, pero estamos aquí y no hay plan, esa es la conclusión, la realidad los ha superado y nadie que se precie de conducir algo puede no ver la realidad. Cuando entendamos que la planificación del estado, es una herramienta básica para poder crecer, veremos qué pasa.

Armando Cabral