Femicidios: Ya basta.

Los últimos días hemos asistido a una avalancha de información respecto de los femicidios en todo el país, Candela en Entre Rios, Ornella en Tucumán, Nilda Núñez en Tierra del Fuego, y así podríamos seguir por días poniendo nombres y lugares donde las mujeres son asesinadas. En los últimos 9 años fueron asesinadas 329 mujeres de entre 16 y 21 años.

Es un numero frio, es una estadística, pero debería hacernos reflexionar sobre lo que, como sociedad, estamos generando, que clase de individuos integran esta sociedad, capaces de matar a alguien después de abusar de la manera más salvaje que uno pueda imaginar.

Y cuando hablo de naturalizar, me refiero a la justicia, a los jueces como Rossi que liberó a Wagner, el asesino de Candela. Para ellos seguramente ese número es solo una estadística, pero lo cierto es que en Argentina muere una mujer cada 30 hs y ese número crece de manera alarmante sin que se haga nada al respecto más allá de las marchas y campañas que llevan adelante “Ni una Menos”, familiares de las víctimas y aquellos que todavía creemos que hay que terminar con esta locura y no liberar a quien ha abusado, violado y asesinado a una mujer, lo mismo para los golpeadores, hay que terminar con esta violencia desatada que ya no tiene calificativos.

Generar espacios de contención paras las víctimas de violencia, asistirlas psicológicamente, contenerlas, sacarlas del infierno en el que viven antes que las maten.

Hay que tomar conciencia como sociedad que vivimos en peligro, pero ellas están más en peligro, cada día que una hija sale de casa tenemos el corazón en la boca hasta que vuelve, cada vez que salen a bailar, o reunirse con amigos, nos quedamos mirando la puerta hasta que vuelven, aterrados, desconcertados, desprotegidos, porque solo podemos hacer eso, esperar que vuelvan y cuando escuchamos la llave en la puerta nos vuelve el alma al cuerpo.

¿Cuánto más debe pasar para que podamos estar tranquilos?, cuanto debe aumentar la estadística, cuántos niños huérfanos debe haber, cuanto más seguiremos en silencio como sociedad, cuanto más tiene que pasar, que tanto miedo debemos sentir para que alguien tome cartas en el tema.

Los que aun creemos que la justicia debe llegar, queremos eso, que llegue, que los asesinos queden presos para siempre, que los violadores, también, los golpeadores y los abusadores, se pudran tras las rejas.

No hay nada que justifique esta locura, no hay nada que justifique la muerte, no hay nada que nos devuelva a las víctimas, pero podemos empezar por prevenir, por concientizar, por generar desde nuestra casa primero, desde la escuela, desde el lugar que ocupemos en la sociedad, la necesidad de vivir civilizadamente, de erradicar la violencia, de criar machitos violentos, ni princesas tiernas, sino hombres y mujeres que entiendan lo que significa el respeto mutuo, y por sobre todo el respeto a las mujeres, empezando por la madre, la hermana, y después la novia.

Exigir a la justicia una respuesta rápida y concreta ante cada hecho y que las condenas sean ejemplificadoras, hablo de cadena perpetua en todos los casos.

Ojala mañana ese número no haya crecido, ojala que siga ahí, que no haya más femicidios, no más familias destrozadas, no más niños huérfanos, no más mujeres asesinadas.

No más, ya no más.

Armando Cabral

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  • Elio Waldemar Garciarena

    Hay un error de nombres. Si pudieran arreglarlo. Salvando ese detalle, muy buena reflexión.