Viene una etapa plural para consolidar la gobernabilidad"

El Presidente confirmó que podría haber un candidato a vice de otro partido en 2007. Fue cauto sobre la reelección: “Si les digo que no voy, no me van a creer”. Y dijo que será natural crecer con algo de inflación. El País |

Julio Blanck; Daniel Fernández Canedo y Fernando Gonzalez
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En una extensa entrevista con Clarín, el presidente Néstor Kirchner reveló su intención de armar para las elecciones del 2007 una concertación que lleve a una fórmula con un candidato a vice de otro partido. Habló de la posibilidad de su reelección, de sus funcionarios y sus adversarios, de la economía y de la política exterior en estos tres años de gestión que cumplirá el jueves. Estos son los tramos principales del reportaje.

—¿El 25 de mayo larga la campaña por la reelección?

—No, el 25 es una autoconvocatoria de acompañamiento, de la gente a celebrar, como lo hemos hecho otros 25. Lo hicimos en Santiago del Estero el año pasado, y ahora lo hacemos acá, para recordar los tres años que estamos en el gobierno. Pero bajo ningún signo partidista y, bajo ningún aspecto, lleva candidatura alguna, reelección o algo inserta. Nosotros, lo que le estamos pidiendo a la sociedad que nos ayude y yo le estoy pidiendo a todos los que tienen responsabilidades de gobierno que nos dediquemos a gobernar durante el 2006 y el 2007. Los procesos electorales, en un país que se tiene que ir volviendo normal, tienen que tener tiempos normales.

—¿Y cuándo va a decidirlo?

—No.., yo, cualquier cosa que les diga a ustedes, no me van a creer… Si les digo que no voy a la reelección, no me van a creer…

—Ese un prejuicio suyo.

—No, la tarea de ustedes es indagar, investigar, desconfiar… Es la profesión de ustedes; la eligieron ustedes, no yo. Así que, cualquier definición mía al respecto llenaría hojas, o no, pero habría análisis al respecto. Entonces, quiero ser serio. Es un tema que, en su momento, habrá que definir. Habrá que decírselo a la sociedad como corresponde, y decir qué determinación se toma.

—¿El tema de la reelección no se va a plantear el 25 en la Plaza?

—Primero está este espacio plural que hay que construir en la Argentina. Acá viene la etapa, antes de hablar de quiénes van a ser candidatos, hay que entender que la construcción de esta gobernabilidad en el país fue dando paso a distintas instancias. Viene ahora una instancia más plural porque se necesita consolidar la gobernabilidad, la calidad institucional, un marco de contención aun más amplio que el que tenemos hoy. Y para eso hay que tener mucha generosidad.

—¿Por eso busca una concertación con los radicales?, ¿porque la transversalidad con izquierda no funcionó?

—No, no. De la transversalidad yo creo que se habló porque se hablaba de acuerdos de fuerzas, de partidos. Pero hacer lo de la concertación es ampliar más que el marco a nivel partidario, es a nivel de organizaciones sociales, de distintas ideas que permitan darle una nueva síntesis al país.

—¿El modelo de la concertación es el de los chilenos o algún otro?

—En Chile fue una concertación de partidos. En la Argentina, por toda la destrucción institucional que hubo tenemos que reconocer que los partidos —el que pertenezco yo, también— están en un proceso de severa crisis y tienen que mejorar su calidad. Eso lleva un tiempo pero acá hay dirigentes del oficialismo, del radicalismo, del ARI, del Frente Grande, que están ayudando, que pueden aportar una gobernabilidad con mucho consenso, que permita seguir afrontando las asignaturas pendientes. Porque cuando yo digo salir del infierno, ¿qué significa? Que nosotros, el 10 de diciembre de 2007, le podamos decir a la sociedad que están las bases para discutir el país. Es vital tener la responsabilidad histórica de entender que el próximo gobierno que necesita este país debe ser plural.

—¿Puede haber en 2007 una fórmula con un peronista, sea usted o no, y un vice de otro partido?

—Independientemente de quién sea el candidato, eso sería muy importante para el país, un ejemplo de madurez extraordinaria.

—¿La ausencia de oposición es por sus errores o por una acción del gobierno para debilitarla?

—No, las oposiciones modernas generan proyectos alternativos, generan dirigencias alternativas, salen de la descalificación y van a propuestas. El gran desafío de la oposición es poder construir una alternativa mejor, ¿no?

—¿La falta de una oposición fuerte, la tendencia a la concentración del poder y un Congreso que funciona casi como un brazo extendido del Gobierno, ¿no perjudican la calidad institucional?

—Analicemos, primero, qué es la concentración del poder. Yo estoy ejerciendo la conducción del Estado con las normas que marca la Constitución. No concentro poder, ejerzo y tomo las decisiones que me permiten las leyes, y en ningún momento he tomado una determinación violatoria. Así que eso de la concentración del poder es lo mismo que decir, cuando se decía que un gobierno de tal presidente no tomaba decisiones. Soy el presidente y si no tomo decisiones se paraliza el país. Y en el Congreso, es natural que los diputados oficialistas transmitan la voluntad de lo que la gente votó el año pasado.

—Julio Cobos, el gobernador de Mendoza, dice que usted está cumpliendo lo que había prometido la Alianza.

—Primero, que Cobos es un gran gobernador; en segundo lugar, bajo ningún aspecto, ni hemos hablado, ni hemos pensado en armar candidaturas, ni sale en las conversaciones que tenemos con Cobos, porque ambos estamos preocupados por gobernar. Yo creo en muchas cosas que dijo la Alianza. Bueno, hay mucha gente de la Alianza trabajando con nosotros. Tenían ideas importantes y después tuvieron miedo de implementarlas.

—¿Hay que acostumbrarse a tener una inflación del orden del 10% en los próximos años?

—México devaluó el 100%, en el año ’94. Chile devaluó, hace 15 años y tuvo, casi diez años, más del 12 y 14% de inflación. Es decir, adecuación de precios relativos. ¿Qué pasó en la Argentina? Devaluamos el 300%, y en forma asimétrica, de un día para otro. Pero quedó la adecuación de los precios relativos. Entonces, es natural que un país que crece como la Argentina, con la devaluación que tuvo, tenga algún efecto inflacionario. Pero, yo creo que está absolutamente controlado. Hay que ser bien heterodoxo.

—¿Se puede sostener esta política con una alta dosis de presión sobre los empresarios?

—Yo quiero saber —algo que siempre lo hablaba con Roberto (Lavagna), ¿no?— es decir, ver la cadena de costos. Quiero llegar al costo de la rentabilidad. Porque hay una empresa, que no la voy a nombrar, que la vez pasada quería aumento. Y le mostramos que tenía 33,7% de rentabilidad. Le digo: bueno, ahora vamos a buscar un lugar en el mundo que tengan ese margen. No, dice, dejémoslo así. Porque no lo iba a encontrar en ningún lugar.

—Los proyectos de reforma en leyes laborales, ¿son del diputado Recalde, de la CGT, o es un proyecto del gobierno?

—No. Recalde es un muy buen laboralista y tiene sus ideas. A la CGT y a muchas organizaciones laborales las veo excelentemente ubicadas en el tiempo que nos está tocando vivir. Y con los empresarios, obviamente, hay intereses diferentes. Nosotros vamos a preservar la estabilidad, el superávit, el crecimiento y la inversión. Y lo de Recalde son aportes al gobierno, que nosotros, algunos los consideramos viables en esta etapa, y otros no.

—Con las restricciones a las exportaciones de carne el precio en el mostrador todavía no baja.

—Pero el INDEC dice algo diferente. Yo he visto desagregados del INDEC, y el precio de la carne ha bajado y mucho. Se ha establecido un precio de referencia que, respecto del precio que había, bajó en forma importante.

—¿Le parece que con este nivel de tarifas hay riesgo de que se pueda afectar el nivel de servicios?

—Bueno, cuando me tocó asumir, me decían que si no subían las tarifas, explotaba la Argentina. Hemos hecho la inversión más grande en transportes, inclusive en distribución. El tema de las tarifas es un tema que hay que ir midiéndolo con el aumento de reservas, de inversión, y el crecimiento del país. Yo no he visto ninguna empresa quebrar.

—La deuda con el Club de París, ¿se va a pagar en su gestión?

—Seguramente se va a empezar a renegociar. Esa deuda es de entre cinco y seis mil millones de dólares, hay mil millones de dólares que España le dio a la Argentina en el momento culminante de la crisis. Ahí, alguna responsabilidad moral grande tenemos.

—¿Cuánto más tendrían que subir los salarios para llegar a un nivel razonable?

—Le voy a explicar el caso de los jubilados. Cuando empezamos a gobernar, los jubilados ganaban 150 pesos y tenían un adicional de 50 pesos no remunerativos. Nosotros pasamos a 470, 500, con los 30 del PAMI, con aumentos sucesivos. Es decir, se ha crecido fuertemente. La tarea de la recuperación del poder adquisitivo de los argentinos es gradual, paulatina, y nunca más se puede pensar que se puede construir un país sin consumo interno.

—¿Pensó en estatizar YPF?

—No, a mí me hubiera gustado que YPF siempre hubiera sido una empresa del Estado. Lo que tienen que hacer todas las empresas petroleras que estén en la Argentina es que aumenten las reservas, que inviertan y que den respuesta. Por ley de Hidrocarburos, aquellas áreas que ellos no explotan, las podemos caducar y lo haremos. Hay una promesa del señor (Antonio) Brufau de que Repsol-YPF va a aumentar la inversión en la Argentina. Si lo hace… Pero nosotros no vamos a nacionalizarla. Tenemos muchas asignaturas pendientes.

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