¿Quién es el niño Mauricio?

Sin entrar en detalles sobre quienes tienen la representación de Propuesta Republicana (PRO) en Rio Grande, nos permitimos refrescar la memoria de todos aquellos que han olvidado las andanzas del líder de este partido de derecha notablemente beneficiado por las políticas de corrupción de los 90 y que hoy quiere instalarse en nuestra ciudad, antes de una elección y del cual nunca antes habiamos tenido noticias por estos lares.

A raíz de los incidentes en la Legislatura porteña, originados en la imposición de la máquina de votar un código contravencional violador de los derechos humanos, Mauricio Macri se puso como virgen vestal de la democracia. Contradiciendo a ésta, el niño Mauricio, gran perdedor de las elecciones del 14/9/2003 en el distrito, manda hoy en la Legislatura y le impone autoridades, agenda y cerrazón a la comunidad. Por eso conviene recordar quién es el presidente de Boca y cuál es el emporio de su padre –Socma- donde siempre fue el vicepresidente ejecutivo y heredero.

AMIGO DE COMISARIOS

En setiembre de 1991 Mauricio Macri tenía 31 años y ya era el heredero de Sociedades Macri (Socma), donde revistaba como vicepresidente. Arriba suyo sólo estaba su padre, Franco. Ambos suelen ser aludidos por Horacio Verbitsky como «empresarios de negocios dudosos», para no usar palabras más fuertes. Compartimos esa caracterización aún cuando peque de prudente.
En ese tiempo el país era una fiesta menemista total y los Macri, padre e hijo, estaban en el centro de evento. Socma llegó a controlar más de 60 empresas, comenzando por Sideco (construcción), Sevel (automotriz), Manliba (limpieza), IECSA (electro ingeniería), Itron (informática) y otras que llegaron más tarde. Entre éstas, Ecogas, Canale, Coragri y Estancias del Sur (alimentación), Autopistas del Sol-Servicios Viales, Pago Fácil y firmas en Brasil. Una de las últimas, en 1997, fue Correo Argentino, en una privatización donde el grupo fue premiado por el riojano de Anillaco.
En ese momento, setiembre de 1991, MM fue secuestrado por una banda de comisarios que cobraron rescate. Pese a haber pasado por tan dura experiencia, el secuestrado no cejó en su amor por la Policía Federal.
Frente a los incidentes del viernes en la Legislatura, aquél reiteró que hay que defender a la institución, «que es nuestra policía». Su sentimiento es muy acendrado y no le importó que el comisario Jorge «Fino» Palacios, ya hubiera sido pasado a retiro por Néstor Kirchner y Gustavo Beliz. Palacios era el pistín de Macri en la Federal, donde comandaba la Unidad Especial Antiterrorista (ex Depoc). Fue echado tras detectarse conversaciones telefónicas suyas con ladrones de autos y secuestradores.
Desde su más tierna infancia, el ingeniero Macri fue instruido en que en el juego de policías y ladrones él debía ir en el patrullero. Ya más grandecito supo que si era de alguna de las marcas de Sevel, mejor.

NEGOCIOS DUDOSOS

La propaganda macrista busca envolver a su jefe con la transparencia, además de hombre de negocios exitoso. Esto último nadie lo va a negar. Pero muchos dudamos sobre la imagen de transparencia.
Es importante aclarar que no se trata de imputar a un hijo por las trastadas de su progenitor. Como quedó dicho, Macri hijo revistó hasta 2003 como vicepresidente de Socma, cuando presentó una renuncia formal para despegarse de la mala imagen del grupo en la Capital y disputar en mejores condiciones la jefatura de gobierno.
El niño Mauricio sigue viviendo de sus ingresos pagados por el emblema de la «Patria Contratista». La otra explicación sería que su costoso tren de vida en la concheta Villa Parque junto a Isabel Menditeguy y sus hijos, sea financiado por Boca. La descartamos: sus enemigos jurados en el club, como Carlos Heller o Roberto Digón, lo hubieran destruido.
Hace muchos años que denuncias gravísimas contra los manejos de Socma dieron de lleno en el heredero de ese trono.
Una. La DGI a cargo de Carlos Tacchi denunció en 1993 a Sevel por 360 millones de dólares imputándole mala liquidación del IVA. Mauricio Macri era director de Socma y le tocó negociar con Domingo Cavallo cómo eludir esa denuncia impositiva. «Estos problemas no van a tener solución hasta que se vaya el loco de Tacchi», manifestó a la salida de esa reunión (Daniel Santoro, «Los Intocables», pág. 137).
Dos. Manliba había ganado la lucrativa recolección de basura en la Capital durante 1979, en plena dictadura. El contrato fue renegociado durante la intendencia de Carlos Grosso, ex gerente general de Socma. La prórroga fue votada en una escandalosa sesión del Concejo Deliberante que culminó a las 6 de la mañana. Todo indica que se pagaron coimas para levantar algunas manos remisas. MM estuvo en la negociación para convencer a los renuentes y a él fueron a agradecerle algunos concejales del Partido Demócrata. Uno de ellos, Federico Pinedo, es desde el año pasado diputado por el macrismo. Según Norberto Laporta, ex concejal socialista, «la versión fue que cada uno de los concejales que asistieron al recinto recibió 50 mil dólares por hacerlo. Se hablaba de un total de coima de 3 millones de dólares. No es mucho si usted piensa que de aprobarse el proyecto la municipalidad debe indemnizar a Manliba con 50 millones de dólares» (Luis Majul, «Los dueños de la Argentina», pág. 131).
Sería interesante que la clase media pauperizada, que ha puesto en su mira a los cartoneros y vendedores ambulantes por los recientes incidentes en la Legislatura, hagan un poquito de memoria. Así verán quién fue el vándalo que destruyó esa institución sin romperle ni un vidrio.

UNA CLOACA

Entre los contratos que se frustraron por el mal olor que despedían, lo caro de las tarifas para los usuarios y la mala traza de los personajes involucrados, sobresalieron las cloacas que Sideco pensó realizar en Morón durante la gestión de Juan Carlos Rousselot. Este ex lopezrreguista y menemista de la primera hora, era uno de los pilares del negocio pagadero a precio dólar por los vecinos. El segundo lobbista era Mario Caserta, incondicional de Anillaco que terminó preso por narcotráfico. El tercero, el niño Mauricio, titular de Sideco, la rama de Socma dedicada a la construcción. El único de esa banda que se salvó de ir preso fue MM.
Del rey Midas se dice que convertía en oro todo lo que tocaba. Macri hijo es una especie de Midas al revés: todo lo que roza se vuelve turbio. Incluso un club popular de fútbol como el xeneize fue perjudicado por este ícono de neoliberalismo gran succionador de la ubre del Estado. «Juego limpio, negocios turbios», tituló el 12 de julio último el suplemento de deportes de Página/12. «El Boca de Brindisi comienza hoy a trabajar, pero el Boca de Macri lleva ya tiempo involucrado en cuestiones no siempre transparentes vinculadas con el dinero, los pases, los jugadores y los intermediarios», decía la portada de Líbero.
Otro foco de mal olor fueron los buzones del Correo Argentino, que empezó a ser administrado por Macri padre en 1997 y llevado a concurso de acreedores en 2002 pese a no haber desembolsado el cánon al Estado. Se dirá que ese fue un negocio paterno. Pero además de recordar que hasta 2003 el hijo revistaba en el holding como vice, hay datos de que éste intervino ante los gobiernos a favor de la concesionaria postal.
La mayor cloaca de Macri es su obra política, Compromiso para el Cambio, agrupación que ideó la reforma contravencional violatoria de los derechos humanos. Para el CELS, la iniciativa macrista «plasma en la práctica una política de corte manifiestamente represiva que vulnera principios y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, en la Constitución Nacional y en los tratados internacionales de derechos humanos».
Veamos algunos de los dirigentes de CPC:
-Hasta junio de 2002, MM mantenía la intención de candidatearse a la presidencial. «El capitán de sus equipos es Alfonso Prat Gay, de 36 años, que fue estratega del JP Morgan en Londres» (Silvia Naishtat, Clarín, 9/6/2002). El joven banquero se bajó pero en ese equipo siguió Francisco de Narváez (ex dueño de Casa Tía y aspirante al control de la cadena Disco), acompañante de Menem en su campaña de abril de 2003 como seguro ministro en un tercer mandato. También lo hizo Horacio Rodríguez Larreta, de la fundación Sophía, auspiciada por grandes empresas y «La Nación» (Ambito Financiero, 8/7/2003).
-Sus operadores en Diputados de la Nación son Jorge Vanossi y Federico Pinedo. El primero, ministro de Justicia de Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, promovió causas contra los piqueteros cuando la Bonaerense ya había asesinado a Santillán y Kosteki. Pinedo fue mencionado como uno de los concejales de la derecha que en 1990 votaron la prórroga para Manliba.
-Su referente en la Legislatura es Santiago de Estrada, del riñón de la ultraderecha católica, ex funcionario de la dictadura y secretario de seguridad social del menemismo.
Macri perdió claramente el ballottage del 14 de setiembre de 2003 en la ciudad autónoma y sin embargo detenta la mayoría en su cámara. La derrota ante Aníbal Ibarra se produjo pese a que MM recibió el apoyo de todos los dirigentes del PJ menos Néstor Kirchner. Duhalde, Felipe Solá y el alicaído Menem ordenaron votar por él.
Macri no es tonto en política. Si hasta el momento se ha negado a frentes antiperonistas con Ricardo López Murphy o Jorge Sobich es porque aspira a canalizar tanto a la derecha neoliberal como al PJ tradicional. Esa amalgama de Punta del Este y La Boca, de establisment y «la Doce», de neoliberalismo y «doña Rosa», etc, la aprendió de Menem, a cuyo gobierno aplaudió como si fueran los goles de Martín Palermo.
EMILIO MARÍN

loading...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *